Irak regresa a la Copa del Mundo tras cuatro décadas de ausencia
En una noche histórica en el Estadio Monterrey, conocido como el "Gigante de Acero", la selección de Irak selló su regreso a la Copa del Mundo después de 40 años de ausencia. El equipo asiático, actuando como local, derrotó 2-1 a Bolivia en un partido vibrante que mantuvo en vilo a los aficionados presentes en las tribunas.
Un comienzo prometedor para los Leones de Mesopotamia
Desde los primeros minutos, Irak mostró determinación y se apoderó del balón, presionando constantemente a la defensa boliviana. La recompensa llegó cuando Ali Alhamadi conectó magistralmente con la cabeza tras un tiro de esquina, anotando el 1-0 que desató la euforia entre jugadores y seguidores. Este gol marcó un hito histórico: era la primera vez que Irak le anotaba a una selección de Conmebol en partidos oficiales.
El festejo de Alhamadi, quien realizó una reverencia ante sus compañeros, simbolizó la emoción de un equipo que veía cerca el sueño mundialista. El arquero Ahmed Basil también mostró su agradecimiento al cielo, mientras los aficionados iraquíes, luciendo pletóricos en las tribunas, cantaban con fervor su himno nacional.
Bolivia reacciona pero no alcanza la hazaña
Sin embargo, Bolivia no se quedó atrás y demostró carácter. A los 38 minutos, Moisés Paniagua anotó el gol del empate 1-1, devolviendo la esperanza a su equipo. Los sudamericanos celebraron con un festejo muy hermanado, mostrando unidad y determinación. El arquero boliviano Guillermo Viscarra festejó efusivamente, consciente de la importancia del tanto.
El primer tiempo terminó con el marcador igualado, pero la segunda mitad sería decisiva. Irak recuperó su ritmo y, a los 53 minutos, Aymen Hussein anotó el 2-1 definitivo. Este gol, celebrado con pasión en casa de los Rayados, aseguró el boleto al Mundial 2026 para los Leones de Mesopotamia.
Un final con sabor a gloria para Irak
En los minutos finales, Bolivia perdió forma y no logró crear peligro de gol, a pesar del esfuerzo demostrado por sus jugadores. Los bolivianos pusieron empeño, pero quedaron cortos ante un Irak que supo mantener la ventaja. El equipo asiático, dirigido por el técnico australiano Graham Arnold, mostró una presencia constante en el campo, aprovechando cada oportunidad.
El partido, arbitrado con profesionalismo, culminó con la victoria iraquí, cerrando un capítulo de cuatro décadas de espera. Los seguidores de Irak, que lucieron su tradicional uniforme verde, estallaron en júbilo al final del encuentro, sintiendo cerca la gloria de clasificar a un Mundial. Este triunfo no solo marca el regreso de Irak a la máxima competición futbolística, sino que también consolida su crecimiento en el escenario internacional.



