El panorama para Hirving 'Chucky' Lozano se torna cada vez más sombrío. El entrenador del San Diego FC, Mikey Varas, reiteró este viernes que el futbolista mexicano no tiene cabida en su equipo, ni siquiera ante las bajas por lesiones que ha sufrido la plantilla. La postura del cuerpo técnico del club de la MLS se mantiene inamovible desde enero: el exseleccionado nacional no existe deportivamente para ellos, aunque cobre su elevado salario, entrene en sus instalaciones y el reloj del Mundial 2026 corra en su contra.
Declaraciones contundentes de Varas
“Hirving no formará parte de nuestros planes y se lo dejamos muy claro a él y a sus representantes, y eso no cambiará”, sentenció Varas en conferencia de prensa. El estratega agregó que, pese a todo, desea que Lozano encuentre un destino donde pueda acumular minutos de juego. Sin embargo, la realidad es que el jugador de 30 años percibe una compensación garantizada de 7.6 millones de dólares anuales, una cifra que ningún club de la Liga MX puede absorber y que el mercado europeo no está dispuesto a igualar.
Un contrato que ata
El contrato de Lozano con San Diego FC se extiende hasta 2028, lo que lo mantiene atrapado en un limbo contractual. Su estilo de juego, basado en velocidad y desborde por las bandas, no encaja en todos los sistemas tácticos, lo que ha enfriado el interés de posibles compradores. El jugador no planea salir voluntariamente y se aferra a la vigencia de su vínculo, aunque eso signifique perder la oportunidad de disputar su tercera Copa del Mundo.
El origen de la fractura
La ruptura entre Lozano y el club se produjo el 4 de octubre de 2025. Una fuente reveló a ESPN que ese día se desató una discusión a gritos entre el futbolista y Mikey Varas, luego de que el entrenador decidiera sustituirlo al medio tiempo del partido ante Houston Dynamo. Lozano se disculpó públicamente en Instagram: “No reaccioné de la manera correcta y ya asumí la responsabilidad”. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Tyler Heaps, director deportivo del club, aclaró que no fue “un solo momento”, sino decisiones acumuladas durante el año que “no reflejaban lo que queríamos ser como organización y cultura a largo plazo”.
Entrenamiento solitario
Desde entonces, Lozano entrena solo en las instalaciones del San Diego FC, llega por las tardes y permanece alejado del primer equipo. No fue incluido en la plantilla para el debut de la temporada 2026, una aplastante victoria 5-0 sobre el CF Montreal el 22 de febrero. El club avanza sin él; también logró superar la prueba ante Pumas de la UNAM, con un triunfo global de 4-2 en la Copa de Campeones de Concacaf.
El costo deportivo
La falta de actividad de Lozano impacta directamente en sus aspiraciones mundialistas. El seleccionador mexicano, Javier Aguirre, habló con él hace meses y le dijo: “Me interesas, te tengo en el radar para el Mundial, pero necesito que juegues”. Lozano respondió que no saldría de San Diego. Aguirre fue más cauto en sus declaraciones públicas, pero igual de directo: “Prefiero que estén en mejor forma, al menos físicamente y en buen estado futbolístico. Esta es su decisión. Tendrá que pensar en todo lo que esto implica”.
Un pasado brillante
Antes del altercado de octubre, Lozano había iniciado 22 de los 27 partidos disputados y sumaba 9 goles y 10 asistencias, lo que lo posicionaba como el segundo jugador más influyente del equipo. Fue el primer jugador franquicia en la historia del club, una apuesta de 12 millones de dólares procedente del PSV Eindhoven en junio de 2024. Hoy, entrena solo y ve cómo su tercera participación mundialista se esfuma no por falta de capacidad, sino por la rigidez de un contrato que nadie quiere honrar en las mismas condiciones.



