La disputa por la utopía: una batalla política urgente frente al colapso ambiental
En su obra Ecotopías (Festina, 2025), el profesor y escritor Francisco Serratos analiza críticamente las alternativas de futuro que dominan el discurso contemporáneo. Milmillonarios y políticos conservadores del Norte Global promueven un tecnofuturo como solución a las crisis globales, basado en la colonización espacial y la digitalización total de nuestras existencias.
El espejismo tecnológico de las élites globales
Estas élites internacionales, que defienden abiertamente visiones supremacistas que vinculan racismo con imperialismo, nos exigen confianza en su capacidad para desarrollar soluciones tecnológicas que mantengan habitable el planeta. Sin embargo, sus supuestas innovaciones -como los centros de datos masivos, la electrificación de la movilidad y la nueva carrera espacial- continúan expandiendo las fronteras extractivas y aumentando la contaminación global.
Frente a este camino, surge una pregunta fundamental: ¿cómo podemos rescatar el concepto de utopía para construir una visión mundial con mayor igualdad, menos violencia, conciencia ecológica y empatía multiespecie? La respuesta se aleja de la ciencia ficción corporativa y nos devuelve a la base de toda vida: la tierra que habitamos.
Lecciones desde Kenia: agroecología como resistencia
A principios de este año, como parte del programa de maestría Erasmus Mundus en Desarrollo Territorial Sostenible de la Universidad de Padova, tuve la oportunidad de visitar Kenia. Allí pude constatar cómo organizaciones campesinas como el Community Sustainable Agriculture Healthy Environmental Program (CSHEP) y el Grow Biointensive Agriculture Center (GBIACK) han consolidado redes agroecológicas para asegurar economías de subsistencia y fortalecer sistemas productivos locales.
Estas iniciativas enfrentan directamente la presión de semillas modificadas y químicos de la agroindustria global mediante:
- Prácticas avanzadas de agroforestería
- Elaboración y uso de bokashi (abono orgánico de origen japonés)
- Utilización de la mosca soldado negra para compostaje y alimentación animal
Estas técnicas permiten aprovechar los residuos del agrosistema y fijar nutrientes en la tierra, manteniendo su productividad de manera sostenible.
El contexto mexicano: décadas de descampesinización
Tras esta experiencia, surge otra pregunta crucial: ¿cómo interpretar estas apuestas desde la realidad mexicana? Nuestro país, como la mayoría de Latinoamérica, ha experimentado desde los años 60 un proceso acelerado de descampesinización impulsado por:
- Migraciones masivas del campo a la ciudad debido al desarrollo industrial nacional
- Disminución de la rentabilidad de la economía campesina por el abaratamiento de alimentos
- Aceleración en los años 90 con el fin del reparto agrario y la imposición del TLCAN
Los campesinos mexicanos continúan sufriendo los impactos de la importación de alimentos baratos subsidiados por Estados Unidos. En el caso del maíz -cultivo fundamental para la soberanía alimentaria nacional- México se ha convertido en importador neto: mientras en 1994 las importaciones representaban el 15% de la producción, para 2021 alcanzaron el 63%.
La urgencia de reconectar con la tierra
Ante el colapso ambiental que ya habitamos, necesitamos un viraje urgente tanto en el discurso como en la práctica hacia la reconexión con la tierra y el rescate de las capacidades productivas del campo mexicano. Este proceso no puede sostenerse con la expansión de la agroindustria, donde pocos dueños operan grandes extensiones mediante monocultivos hipertecnificados que dependen de fertilizantes y pesticidas industriales, sistemas altamente ineficientes energéticamente.
Se requiere un impulso decisivo a los pequeños productores para:
- Recuperar la dignidad de la vida rural
- Asegurar la soberanía alimentaria nacional
- Implementar métodos agroecológicos que han demostrado mayor resiliencia ante eventos climáticos extremos
Bancos de semillas: símbolos de resistencia global
La utopía hacia la que debemos avanzar encuentra referentes en lugares como Kenia y Latinoamérica, donde los bancos comunitarios de semillas protegen variedades nativas frente a nuevas formas de apropiación capitalista. Estas iniciativas resisten las patentes sobre códigos genéticos de semillas transgénicas con las que corporaciones como Monsanto buscan controlar la producción alimentaria global.
La combinación de variedades de semillas nativas con prácticas agroecológicas -policultivo, fertilizantes orgánicos, capacitación y uso eficiente del agua- representa un camino viable hacia sistemas alimentarios justos y sostenibles.
Disputar el futuro: no al tecnofeudalismo
Debemos disputar activamente la idea de futuro que nos imponen. No podemos caer en la resignación frente a un tecnofeudalismo donde los dueños de corporaciones tecnológicas imponen gobiernos y establecen un nuevo orden internacional que perpetúa la explotación de la Tierra y toda su vida.
Quien controla nuestra alimentación define en gran medida quiénes somos en términos nutricionales, culturales y económicos. No permitamos que las pantallas que secuestran nuestra atención para generar ganancias nos distraigan de lo esencial. Pongamos nuevamente los pies en la tierra y construyamos desde allí el futuro que merecemos.
Roberto Alviso Marqués (@robalviso) es organizador comunitario y educador, integrante de @_constituyentes.



