La realidad oculta de las mujeres en el sector pesquero mexicano
En México, miles de mujeres sostienen diariamente la actividad pesquera a través de labores fundamentales que van mucho más allá de la simple extracción del mar. Estas trabajadoras realizan tareas esenciales como la limpieza y fileteado del producto, el mantenimiento de las costas, el cuidado de los ecosistemas marinos y la organización comunitaria. Sin embargo, su contribución permanece frecuentemente en la sombra, sin el reconocimiento formal, sin papeles que avalen su labor y, lo más grave, sin los derechos básicos que deberían acompañar su trabajo.
El problema de la definición legal
La Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables, promulgada en 2007, define la pesca como "el acto de extraer, capturar o recolectar, por cualquier método o procedimiento, especies biológicas o elementos biogénicos, cuyo medio de vida total, parcial o temporal, sea el agua". Aunque técnicamente precisa, esta definición presenta una limitación fundamental: excluye todas las actividades que ocurren antes y después de la captura propiamente dicha.
Esta exclusión normativa tiene consecuencias prácticas graves, ya que la definición legal se convierte en la puerta de acceso a registros, reconocimiento oficial, titularidad de permisos y, en última instancia, al reconocimiento como sujetos de derechos ante las autoridades.
La cadena completa de valor que la ley ignora
En la realidad cotidiana de las comunidades costeras, la pesca comprende un espectro mucho más amplio de actividades:
- Limpieza, fileteado y desconche del producto capturado
- Empaque, distribución y venta de los productos marinos
- Manejo del hielo y sistemas de conservación
- Traslado y logística de los productos
- Cultivo y actividades acuícolas complementarias
- Cuidado y protección de manglares y ecosistemas marinos
- Vigilancia comunitaria de las zonas costeras
- Organización y administración de cooperativas pesqueras
- Gestión del hogar durante las temporadas de pesca
- Defensa del territorio frente a prácticas extractivas dañinas
Todas estas actividades, históricamente feminizadas, quedan fuera del reconocimiento legal, creando una paradoja donde las mujeres sostienen operativamente el sector pero carecen de representación formal.
Consecuencias de la invisibilidad legal
Cuando las autoridades buscan interlocutores en el sector pesquero, generalmente se dirigen a quienes realizan la captura directa: casi siempre hombres. Las mujeres, aunque realizan trabajos esenciales, quedan relegadas a un segundo plano en los padrones oficiales, en las mesas de decisión y en los mecanismos de representación.
Esta exclusión genera brechas profundas que afectan directamente a las trabajadoras:
- Trabajos sin contrato laboral formal
- Ausencia de afiliación a sistemas de seguridad social
- Falta de cobertura frente a riesgos laborales
- No reconocimiento de antigüedad laboral
- Acceso limitado a programas de apoyo y capacitación
- Exclusión de procesos de toma de decisiones
La necesidad de ampliar el marco normativo
La discusión sobre la definición legal de la pesca no es un ejercicio meramente conceptual, sino una necesidad urgente para garantizar justicia en el sector. México requiere ampliar su entendimiento normativo y de política pública para abarcar toda la cadena de valor pesquera, reconociendo especialmente los trabajos históricamente realizados por mujeres.
Esta ampliación permitiría diseñar padrones más inclusivos, programas mejor orientados, mecanismos de formalización laboral efectivos, permisos con enfoque de género y representación real en los espacios donde se toman las decisiones que afectan a las comunidades costeras.
Al final, la defensa de los océanos y la sustentabilidad del sector pesquero mexicano dependen no solo de la protección de los recursos marinos, sino también del reconocimiento pleno de quienes, con nombre y derechos, sostienen esta actividad fundamental para la economía y la seguridad alimentaria del país.



