Gobierno y sector industrial refuerzan pacto para frenar alza en precio de la tortilla
Consumidores en Guadalajara manifiestan incertidumbre ante la posibilidad de un aumento en el precio de la tortilla. En los establecimientos locales, el kilogramo se ofrece entre 24 y 27 pesos, pero en otras ciudades del país, como Mexicali, Hermosillo y Ciudad Acuña, el costo alcanza hasta 35 pesos, según datos del Inegi correspondientes a marzo, con un promedio nacional de 23.7 pesos.
Acuerdos para contener la presión inflacionaria
El Gobierno federal, en colaboración con representantes de la Industria de la Masa y la Tortilla, ha decidido reforzar el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla. El objetivo es evitar incrementos en el precio de este alimento fundamental en la dieta mexicana, en un contexto marcado por presiones en los costos de producción, denuncias del sector y la preocupación generalizada entre los consumidores.
El secretario de Agricultura, Julio Berdegué, detalló que en la reunión participaron diversas dependencias, incluyendo la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Secretaría de Economía, así como organizaciones clave como la Unión Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla, la Cámara Nacional del sector, el Consejo Rector de la Tortilla y la Red de Maíz. Berdegué aseguró que se están construyendo "acuerdos muy concretos" para fortalecer el pacto vigente y contener cualquier presión inflacionaria, reiterando el mensaje oficial: "No hay aumento en el precio de la tortilla".
Advertencias del sector industrial sobre costos insostenibles
Sin embargo, el debate permanece abierto. Homero López, líder del Consejo Nacional de la Tortilla, advirtió que la cadena de costos es "insostenible". Explicó que el problema no radica en el precio del maíz, sino en la acumulación de gastos como salarios, impuestos, seguridad social, energía, refacciones, papel grado alimenticio y combustibles. "Ya es insostenible mantener este precio", afirmó, estimando que el alza en la harina impactará apenas 25 centavos por kilo, mientras otros insumos han encarecido hasta un 17%.
López también señaló que la informalidad y la sobreoferta de tortillerías afectan la rentabilidad del sector. Destacó que la rentabilidad sólo es viable a partir de ventas superiores a los 200 kilogramos diarios, pero miles de negocios operan por debajo de ese umbral, lo que agrava la situación económica para muchos productores.
Impacto económico y preocupación de los consumidores
Analistas de Banamex alertaron que un aumento en el precio de la tortilla tendría efectos inflacionarios relevantes, particularmente en hogares de menores ingresos, según el economista Rodolfo Ostolaza. Entre los consumidores, la preocupación es palpable. Juan Carlos Ramírez, residente de Guadalajara, consideró injustificado un posible incremento: "El salario es el mismo. Si sube el kilo a 28 o 30 pesos, ya no alcanza. La gente no podrá costearlo".
En la misma línea, Nadia Hernández advirtió que un aumento de dos pesos modificaría su gasto semanal y la obligaría a reducir el consumo. El académico Héctor del Toro Ríos, de la Universidad de Guadalajara, explicó que el alza en combustibles, fertilizantes e insumos presiona la estructura de costos, aunque consideró que incrementos de hasta cuatro pesos, como se ha amenazado, serían "difíciles de justificar" dado el bajo precio actual del maíz.
Postura gubernamental y medidas de supervisión
El Gobierno federal mantiene su postura de que no existen condiciones para un aumento. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que los precios del maíz se encuentran en niveles bajos y anunció reuniones con productores y comercializadores dentro del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic). Por su parte, la Profeco informó que monitorea 603 tortillerías en el país para verificar el cumplimiento de los acuerdos y evitar alzas injustificadas, reforzando así los esfuerzos para estabilizar este mercado esencial.



