Superpeso y tomate zacatecano: cómo afecta el tipo de cambio a las exportaciones agrícolas
Superpeso y exportaciones de tomate: impacto en Zacatecas

El tomate zacatecano frente al superpeso y los aranceles estadounidenses

En los invernaderos de la empresa "Agroindustria Campo Real" en Trancoso, Zacatecas, la cosecha y empacado de tomate para exportación continúa, pero bajo la sombra de dos fenómenos económicos que están reconfigurando la competitividad del sector agrícola mexicano: el llamado superpeso y los aranceles antidumping impuestos por Estados Unidos.

Zacatecas: quinto productor nacional con fuerte orientación exportadora

Durante 2024, las exportaciones de Zacatecas registraron que el tomate fresco o refrigerado representó el 11.9 por ciento del total, con Estados Unidos como único destino comercial y generando ingresos por 51.6 millones de dólares, según datos de la Secretaría de Economía federal.

El estado se ubica en el quinto lugar nacional en producción de tomate, detrás de Sinaloa, Michoacán, San Luis Potosí y Jalisco, con una producción total de 154,890.56 toneladas durante el año pasado en sus diferentes variedades.

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De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, esta producción se distribuyó en:

  • 91,904 toneladas en agricultura protegida (invernaderos)
  • 62,982 toneladas a cielo abierto

El desafío del arancel del 17%

El pasado 14 de julio de 2025, Estados Unidos impuso un arancel antidumping del 17% sobre la mayoría de los tomates frescos procedentes de México, tras retirarse del llamado "Tomato Suspension Agreement" de 2019.

Esta medida —justificada por Washington como protección para sus agricultores frente a prácticas comerciales desleales— ha provocado un aumento en los precios al consumidor estadounidense de entre 6% y 10%, especialmente en zonas con alta dependencia de las importaciones mexicanas.

El fenómeno del superpeso y su impacto en competitividad

Paralelamente, en los últimos meses se ha observado una marcada apreciación del peso mexicano frente al dólar. El tipo de cambio pasó de rondar los 18.4 pesos por dólar en 2024, subir a cerca de 19 pesos en 2025 y luego retroceder hasta ubicarse alrededor de 17.9 pesos a mediados de marzo de 2026.

Este comportamiento, bautizado popularmente como superpeso, ha alimentado la percepción de que la moneda está sobrevaluada y que México se ha vuelto "demasiado caro" para los compradores externos. La intuición es sencilla: con cada dólar hoy se pueden adquirir menos bienes y servicios producidos en México.

Análisis del tipo de cambio real

Para evaluar si el superpeso representa un riesgo real para la economía mexicana, especialmente para sectores exportadores como el agrícola, es necesario revisar el tipo de cambio real, que incorpora la evolución de los precios relativos entre países.

En los últimos años, la inflación anual promedio en México ha sido alrededor de dos puntos porcentuales mayor que la de Estados Unidos. Esto implicaría que, para mantener constante el poder de compra de un dólar en México, el peso tendría que haberse depreciado a ese ritmo, pero esto no ocurrió.

Los datos del Banco de México muestran que el valor estimado del tipo de cambio real para el primer trimestre de 2026 es el más bajo desde 2015, alrededor de 15% por debajo del promedio de la última década. Un índice más bajo equivale a un peso apreciado: exactamente la puerta de entrada al llamado superpeso.

Costos laborales y productividad en sectores clave

Para entender la competitividad, el tipo de cambio es necesario pero no suficiente. También hay que considerar qué está ocurriendo dentro del país en términos de costos de producción.

El INEGI calcula el costo unitario de la mano de obra para distintos sectores industriales, y en áreas como la fabricación de equipo de cómputo y electrónicos, la productividad ha registrado un repunte mayor que el de la masa salarial real desde 2020. El resultado fue una caída del costo laboral local de entre 10 y 15 puntos porcentuales en cinco años.

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Perspectivas para los exportadores

Para las empresas exportadoras, incluidos los productores agrícolas como los de tomate en Zacatecas, el costo laboral relevante no es el que se paga en pesos, sino su equivalente en dólares.

A pesar de las fluctuaciones cambiarias y de los aumentos salariales, los costos laborales reales en dólares se mantienen muy por debajo de los niveles observados entre 2005 y 2009 en sectores clave como equipo de transporte y electrónicos.

Conclusión: ¿el superpeso es realmente un problema?

Tomando en conjunto la evidencia disponible, el superpeso no ha eliminado la ventaja laboral de México en sectores industriales clave. Esta ventaja se sostiene por dos razones principales:

  1. Los aumentos de los salarios reales han sido relativamente moderados
  2. Las mejoras en productividad han compensado buena parte de los costos crecientes

Esto muestra que un peso relativamente fuerte puede, al menos por ahora, coexistir con una industria exportadora competitiva, aunque sectores específicos como el tomate zacatecano enfrentan desafíos adicionales como los aranceles estadounidenses que requieren estrategias adaptativas por parte de productores y autoridades.