Banca mexicana impulsa crédito y digitalización ante volatilidad global
En un escenario marcado por la incertidumbre internacional y presiones en los mercados energéticos, el sector bancario de México mantiene un ánimo optimista, aunque con prudencia. Así lo expresó el reconocido periodista financiero José Yuste durante su participación en la Convención Nacional Bancaria celebrada en Cancún.
Diálogo y confianza en tiempos de volatilidad
Factores como los elevados precios del petróleo y la próxima revisión del T-MEC han creado un entorno complejo. Sin embargo, el diálogo constante entre autoridades y representantes bancarios ha permitido generar un clima de confianza, mitigando los efectos de la volatilidad global. Yuste subrayó que este encuentro no se limitó a discursos, sino que fue un espacio de diálogo real con acuerdos factibles.
Compromisos concretos para el crecimiento
Durante la convención, se destacaron varios compromisos clave entre el sector bancario y el Gobierno federal:
- Digitalización de pagos: Se acordó impulsar la reducción del uso de efectivo, especialmente en gasolineras. Para ello, los bancos ofrecerán tasas cercanas a cero a los gasolineros en el corto plazo, facilitando la transición hacia métodos digitales.
- Aumento del crédito bancario: Actualmente, el financiamiento representa alrededor del 38% del PIB. El objetivo es elevarlo hasta el 45%, acercándose a los niveles de países como Brasil, Colombia o Perú, lo que podría impulsar significativamente la actividad económica.
Capacidad del sector para sostener el crédito
Frente a la volatilidad, la banca aseguró estar preparada para mantener el flujo de crédito. Según Yuste, el sector cuenta con alta liquidez y niveles de capitalización superiores al 15%, lo que le permite continuar financiando tanto a empresas como a familias. Esta solidez financiera es crucial en un contexto donde la inflación y la inseguridad plantean desafíos adicionales.
Propuesta de ley y llamado a la acción
Además, se presentó una propuesta de ley de inversión en infraestructura, basada en esquemas de asociaciones público-privadas, con el fin de incentivar la participación bancaria en proyectos estratégicos. Las autoridades hicieron un llamado directo a los bancos para que incrementen el financiamiento y contribuyan al crecimiento económico, subrayando la necesidad de acciones concretas en un entorno que aún exige confianza y estabilidad.
El reto ahora será que estos compromisos se traduzcan en medidas efectivas, asegurando que la banca mexicana no solo responda a las demandas actuales, sino que también fortalezca su papel como motor del desarrollo nacional.



