La Comisión Nacional Bancaria y de Valores examina una polémica solicitud para constituir Finsus como institución bancaria formal
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) se encuentra actualmente analizando una solicitud formal para constituir Finsus como un banco completamente autorizado en México. Este proceso regulatorio ha generado una considerable atención debido a los complejos vínculos históricos y personales que conectan este nuevo proyecto con una entidad financiera previamente sancionada por actividades ilícitas.
El liderazgo detrás de Finsus y su conexión con CIBanco
Al frente del proyecto de Finsus se encuentra Norman Hagemeister Rey, quien posee el 52.40% del capital social y está propuesto como Presidente del Consejo de Administración. Hagemeister es precisamente el mismo directivo que encabezó el Comité Ejecutivo de CIBanco desde el año 2007 hasta diciembre de 2022, un período crítico en la historia de esa institución.
En junio de 2025, la situación de CIBanco alcanzó un punto crítico cuando la Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (FinCEN) catalogó a esta entidad como "institución financiera extranjera de preocupación primaria en materia de lavado de dinero". Los organismos estadounidenses señalaron específicamente a CIBanco como un vehículo financiero utilizado por organizaciones criminales de alto perfil, incluyendo el Cártel de los Beltrán Leyva, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel del Golfo. El banco operó bajo esta dinámica ilícita durante varios años antes de que finalmente se le revocara su licencia bancaria.
Un puente institucional entre entidades
La documentación en poder de este medio periodístico permite constatar un elemento adicional preocupante: funcionarios que anteriormente desempeñaron cargos dentro de CIBanco ahora ocupan o han ocupado posiciones dentro de la estructura propuesta para Finsus. Esta presencia no es meramente anecdótica, sino que representa un puente institucional tangible entre la entidad financiera sancionada y el nuevo proyecto que actualmente solicita una licencia bancaria ante la CNBV.
Los expertos en supervisión bancaria señalan que la continuidad de cuadros técnicos y directivos entre una institución intervenida y otra en proceso de autorización constituye precisamente el tipo de riesgo que los estándares internacionales de regulación financiera instruyen a los supervisores a identificar y ponderar cuidadosamente. El hecho de que estos vínculos no sean visibles a nivel de persona moral no significa que el ecosistema de personas y recursos sea fundamentalmente distinto.
Conexiones documentadas que el expediente no oculta
La documentación que Finsus presentó formalmente ante la CNBV revela información significativa: al menos cinco de sus directivos y consejeros propuestos mantienen vínculos activos con Lusitano FG, también conocida como Onix Financiera, una Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (SOFOM) estrechamente ligada al grupo empresarial de CIBanco.
Esta misma entidad, Lusitano FG, otorgó a Norman Hagemeister más de 60 créditos personales entre 2021 y 2024, por un monto total que supera los 2,500 millones de pesos. Además, existe una coincidencia domiciliaria notable: tanto Finsus como Lusitano FG comparten el mismo domicilio registrado en Insurgentes Sur 1458, Piso 12, en la Ciudad de México.
A pesar de la densidad y frecuencia de estas conexiones financieras y operativas, Lusitano FG no fue declarada como parte relacionada en ningún documento entregado al regulador por parte de los solicitantes de la nueva licencia bancaria.
Lo que está en juego para el sistema financiero mexicano
El riesgo involucrado en esta decisión regulatoria trasciende lo meramente reputacional. Los artículos 10 y 17 Bis 1 de la Ley de Instituciones de Crédito establecen requisitos estrictos de solvencia moral y honorabilidad para quienes aspiren a dirigir una institución bancaria en territorio mexicano.
Bajo los estándares internacionales, particularmente aquellos establecidos por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), el hecho de haber presidido una institución financiera vinculada al financiamiento del crimen organizado constituye causal suficiente para la inhabilitación de cualquier directivo que busque operar en el sector financiero formal.
El contexto temporal añade una capa adicional de complejidad: México será evaluado por el GAFI en 2026 en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo. Aprobar esta licencia bancaria en las circunstancias actuales enviaría una señal profundamente negativa sobre la solidez y consistencia del marco regulatorio nacional, precisamente en un momento en que el escrutinio externo sobre el sistema financiero mexicano alcanza niveles máximos de intensidad.
La CNBV cuenta con todos los elementos documentales necesarios para tomar una decisión informada y técnicamente fundamentada. Lo que finalmente resuelva la comisión regulatoria —en cualquier sentido que decida— definirá de manera contundente si las reglas del sistema bancario mexicano se aplican con el mismo criterio riguroso para todos los participantes, sin excepciones ni consideraciones especiales.



