México se mantiene como país intensivo en efectivo pese a esfuerzos de digitalización
México intensivo en efectivo pese a digitalización

México se mantiene como país intensivo en efectivo pese a esfuerzos de digitalización

A pesar de los esfuerzos concertados de las autoridades financieras y del sector bancario para impulsar la digitalización de los pagos, México continúa siendo una nación intensiva en el uso de dinero en efectivo. Esta persistencia se explica por una combinación de factores estructurales, entre los que destacan la amplia economía informal y la preocupación por fraudes dentro del sistema financiero, según análisis de especialistas consultados.

Una cifra que supera la recaudación fiscal

Los datos más recientes del Banco de México (Banxico) revelan una realidad contundente: la demanda de dinero en efectivo presenta un aumento anual del 7.3%. La circulación total de billetes y monedas asciende a la impresionante cifra de 3.4 billones de pesos. Para ponerlo en perspectiva, este monto supera lo recaudado en todo el año 2025 a través del Impuesto Sobre la Renta (ISR), el gravamen más importante del sistema tributario mexicano.

El Banxico reconoce que, si bien el efectivo es el medio de pago predominante en los hogares urbanos, especialmente para la compra de alimentos y bebidas no alcohólicas, el porcentaje de gasto realizado mediante alternativas digitales muestra una tendencia al alza.

Factores clave: Informalidad y fraude

Federico Rubli, socio consultor de MAAT Asesores, explicó que la llamada base monetaria sigue en crecimiento. Afirmó que la predilección por el efectivo es natural en un contexto donde aproximadamente el 60% de la fuerza laboral opera en la economía informal. Además, señaló un fenómeno preocupante: "A causa del aumento de fraudes con tarjetas de crédito, muchos comercios se van a la segura y sólo aceptan efectivo".

Rubli también destacó el lado oscuro de esta preferencia: las actividades ilícitas del crimen organizado, como el cobro de derecho de piso, la prostitución y el narcomenudeo, se manejan casi exclusivamente con efectivo. "Las operaciones de lavado de dinero tienen que ser en efectivo para no dejar rastro", enfatizó el exfuncionario de Banxico. En menor medida, los elevados cobros de comisiones por parte de la banca tradicional también desincentivan el uso de medios digitales.

El riesgo de la exclusión financiera

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha alertado sobre la necesidad de equilibrar el crecimiento digital con el acceso al efectivo para mantener sistemas de pagos sostenibles e inclusivos. En su documento "Garantizar el acceso de los consumidores al efectivo en la economía digital", el organismo multilateral señala que no está claro si este desafío será generacional o estructural.

La investigación de la OCDE identifica varias razones por las cuales las personas prefieren el efectivo:

  • Proporciona una sensación de privacidad y seguridad ante fallas del sistema o riesgos globales.
  • Sirve como reserva de valor para protegerse contra la inestabilidad e incertidumbre económica.
  • Ofrece un escudo contra el creciente número de estafas y fraudes financieros digitales.

No obstante, la OCDE advierte que a medida que disminuye la infraestructura de efectivo, ciertos grupos sociales enfrentan crecientes obstáculos. Esto conlleva el riesgo de una posible exclusión financiera, afectando particularmente a la población de mayor edad, entre otras consecuencias no deseadas.

Esfuerzos de digitalización y su contexto

Ante este panorama, el Banxico identificó un área de oportunidad y en 2019 lanzó la plataforma CoDi para realizar pagos electrónicos en comercios. Posteriormente, en 2023, presentó DiMo, un sistema que permite transferencias utilizando sólo el número de celular del receptor, y que actualmente cuenta con más de 12 millones de usuarios.

La OCDE resalta que entre los principales catalizadores de esta digitalización se incluyen:

  1. Los esfuerzos gubernamentales para combatir el lavado de dinero y el financiamiento de actividades ilícitas.
  2. El potencial de la digitalización para promover una mayor inclusión financiera.
  3. El efecto acelerador que tuvo la pandemia de Covid-19 en el abandono parcial del efectivo por parte de algunos consumidores.

El organismo concluye que, a medida que la infraestructura de pagos se digitaliza rápidamente, los costos de las transacciones bajan, lo que ha incrementado la preferencia de los operadores por promover los pagos digitales. Sin embargo, el camino hacia una economía menos dependiente del efectivo en México parece estar lleno de desafíos complejos que requieren soluciones integrales.