Calificación de México refleja estabilidad en un contexto global incierto: S&P Global Ratings
La calificación soberana de México, establecida en BBB por S&P Global Ratings, constituye un reflejo claro de la estabilidad y confianza que el país proyecta, incluso en un entorno global caracterizado por ajustes significativos en el comercio internacional. Así lo afirmó Joydeep Mukherji, director ejecutivo en S&P Global Ratings y especialista en calificaciones soberanas para las Américas, durante su participación en el podcast Norte Económico de Grupo Financiero Banorte.
Fundamentos sólidos y posición regional destacada
Mukherji explicó que México se ubica en la mitad superior de las economías latinoamericanas, con una calificación que supera el promedio regional de "BB". Este nivel responde a fundamentos macroeconómicos robustos, entre los que destacan:
- Una política monetaria consistente y predecible.
- Un tipo de cambio flexible que absorbe shocks externos.
- Una fortaleza institucional que garantiza estabilidad a largo plazo.
"Si observamos aproximadamente treinta países que calificamos en la región, México tiene una calificación de grado de inversión, y es una calificación bastante buena, especialmente en América Latina. En un país como México, no hay problemas de estabilidad ni de institucionalidad; son muy sólidas", subrayó el experto.
El desafío del bajo crecimiento estructural
Sin embargo, Mukherji advirtió que el principal problema para México radica en su bajo crecimiento económico, un fenómeno que se extiende por muchos años y no se atribuye a un partido político o presidente específico. "No me refiero solo al presente, sino a periodos que se remontan a presidencias anteriores. El problema es que el país no ha crecido durante muchos años", reiteró.
Este bajo crecimiento impacta negativamente en la consolidación fiscal, un patrón observado en casi todos los países de América Latina. Cuando una economía crece a tasas reducidas, los ingresos tributarios son limitados, lo que dificulta mantener un déficit presupuestario bajo ante necesidades de gasto social apremiantes. "Esto es cierto desde Chile hasta México, sin que México sea exclusivo de este último. Pero la diferencia es que, si su economía crece a un tres o cuatro por ciento anual, probablemente tendrá suficientes ingresos tributarios para cubrir la mayoría de sus necesidades de gasto, mantener un pequeño déficit y tener una deuda baja", señaló Mukherji.
Implicaciones fiscales y de deuda pública
El problema de bajo crecimiento, calificado como estructural por S&P, no se debe a factores cíclicos como los precios de las materias primas o las tasas de interés, sino que ha generado complicaciones fiscales significativas. Como consecuencia, la deuda pública como porcentaje del PIB ha experimentado un aumento gradual en gran parte de la región, incluido México.
"No está aumentando a un ritmo astronómico. Es un aumento lento, al menos en la mayoría de los países como México, pero ha aumentado y eso solo puede ser una mala noticia para la calificación", advirtió el especialista, enfatizando la necesidad de abordar este tema para preservar la calificación crediticia.
Ventajas en el comercio internacional
En un entorno de mayor fragmentación del comercio global, México destaca por su capacidad de integración en nuevas cadenas productivas, aprovechando su cercanía geográfica y relación comercial con Estados Unidos y Canadá. En este contexto, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se perfila como un elemento clave para consolidar estas ventajas competitivas.
El acuerdo brinda certidumbre y continuidad a la relación comercial en la región, incluso ante eventuales revisiones que permitan actualizar sus términos. Esta posición estratégica fortalece la resiliencia económica de México frente a incertidumbres globales, respaldando su calificación de estabilidad en el mediano plazo.



