Conflicto en Medio Oriente amenaza con desatar recesión global sincronizada en 2026
Conflicto en Medio Oriente podría causar recesión global en 2026

Conflicto en Medio Oriente amenaza con desatar recesión global sincronizada en 2026

La prolongación del conflicto en Medio Oriente podría desencadenar una recesión sincronizada a nivel mundial durante el próximo año, según un análisis detallado de la firma Oxford Economics. Este escenario adverso se caracterizaría por un incremento significativo en los precios de la energía, presiones inflacionarias persistentes y una caída más pronunciada en el crecimiento económico global.

Impacto económico bajo escenario adverso

El análisis plantea que, en un escenario donde los precios del petróleo superen los 150 dólares por barril durante al menos cuatro meses, acompañado de escasez de productos energéticos refinados, la inflación global podría escalar hasta 7.7%, un nivel cercano al observado en 2022. Este incremento detonaría efectos no lineales que amplificarían el impacto económico y derivarían en una contracción de la actividad global hacia mediados de 2026.

En este contexto, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial se desaceleraría a 1.4% en 2026, lo que representa 1.2 puntos porcentuales por debajo del escenario base, con una recuperación limitada a 2.1% en 2027. El deterioro sería generalizado, anticipándose recesiones en Estados Unidos y en la mayoría de las economías avanzadas, mientras que China reduciría su ritmo de expansión a 3.4 por ciento.

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Mecanismos de transmisión del impacto

La afectación económica no solo provendría del encarecimiento energético, sino también de disrupciones en cadenas de suministro y tensiones en los mercados financieros. Según el análisis de Oxford Economics, en el punto más crítico, hacia el cuarto trimestre de 2026, la reducción en la oferta de energía restaría por sí sola cerca de 0.9 puntos porcentuales al PIB global respecto al escenario base.

Sin embargo, al incorporar efectos adicionales como escasez de combustibles y ajustes en los mercados, la desviación total podría alcanzar 2.1 puntos porcentuales. El impacto podría ser incluso mayor si se materializan riesgos adicionales, como una caída en la inversión en sectores estratégicos como la inteligencia artificial o un desanclaje de las expectativas inflacionarias.

Dilema para los bancos centrales

Este último factor implicaría un aumento sostenido en los costos de financiamiento y limitaría la capacidad de respuesta de la política monetaria ante futuros choques. En este entorno, los bancos centrales enfrentarían un dilema complejo entre contener la inflación o evitar un mayor deterioro de la actividad económica, en un escenario donde el choque energético amenaza con prolongar la debilidad del crecimiento global.

Si bien el impacto sería menor en comparación al que hubo durante la pandemia o la crisis financiera global, la magnitud del ajuste implicaría una caída más coordinada de la actividad económica que cualquier otro episodio en las últimas cuatro décadas. La situación requeriría respuestas políticas coordinadas a nivel internacional para mitigar los efectos más severos de esta posible recesión sincronizada.

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