El gobierno cubano ha dado un paso significativo al autorizar nuevas reglas que permiten a los ciudadanos residentes en el extranjero invertir directamente en la isla. Esta medida, establecida mediante el Decreto-Ley 117 publicado en la Gaceta Oficial, busca atraer capital en un contexto de profunda crisis económica y crecientes presiones externas.
Detalles de la nueva normativa
La normativa reconoce la figura de "inversores y de negocios" para los cubanos que viven fuera del país, facilitando su participación en proyectos económicos dentro de la isla. Según el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, esta medida es clave para reactivar sectores estratégicos como el turismo, la energía, la minería y la infraestructura.
Los cubanos que obtengan esta nueva condición gozarán de los mismos derechos que los residentes permanentes en Cuba. Además, podrán invertir directamente sin necesidad de intermediarios, eliminando una barrera que antes limitaba la participación de capital externo proveniente de la propia comunidad cubana.
Proceso de solicitud
Para acceder a este esquema, los interesados deberán presentar su solicitud en consulados cubanos y demostrar que cuentan con un proyecto aprobado o vínculos con alguna entidad económica dentro de Cuba. El gobierno también está trabajando en nuevas reglas para brindar certeza legal a quienes decidan participar en estas inversiones.
Cambios migratorios
El decreto también modifica conceptos migratorios. Se elimina la figura de "emigrado", aplicada a quienes permanecían más de dos años fuera del país, y se introduce la "Residencia Efectiva Migratoria", que reconoce como residentes a quienes permanezcan más de 180 días al año en la isla o acrediten vínculos familiares, laborales o económicos.
Además, algunos cambios contemplados en la Ley de Migración entrarán en vigor en los próximos 180 días, incluyendo la posibilidad de que los cubanos en el exterior mantengan propiedades en el país, incluso si viven fuera por largos periodos.
Contexto económico y político
Esta apertura ocurre en un momento de creciente tensión con Estados Unidos. Desde inicios de año, Washington ha presionado para que Cuba implemente reformas económicas y políticas, mientras endurece las sanciones. Entre las medidas más recientes se encuentra un bloqueo petrolero que ha agravado la crisis energética en la isla, afectando al sector estatal y extendiendo los apagones.
A esto se suma una orden ejecutiva aprobada el 1 de mayo, que amplía las sanciones a empresas y personas, incluso fuera de Estados Unidos, que mantengan relaciones comerciales con Cuba en sectores clave como energía, defensa y finanzas. El presidente estadounidense Donald Trump ha elevado el tono de sus declaraciones e incluso ha mencionado la posibilidad de intervenir en la isla, añadiendo presión al gobierno cubano.
Expectativas de la diáspora
El gobierno cubano apuesta a que esta apertura fortalezca los vínculos económicos con una diáspora que ronda los tres millones de personas. Su papel ha sido clave por las remesas y su influencia en la relación bilateral con Estados Unidos. La medida busca atraer inversión de la diáspora, especialmente de quienes viven en Estados Unidos, para impulsar proyectos económicos en la isla.
En medio de este escenario, la apertura a la inversión de ciudadanos en el exterior se presenta como una de las principales estrategias de La Habana para enfrentar la falta de financiamiento y reactivar su economía sin depender de organismos internacionales.



