México enfrenta déficit comercial en enero de 2026 a pesar del crecimiento en comercio exterior
El comercio exterior de México mostró un comportamiento mixto durante el primer mes de 2026, con incrementos significativos tanto en importaciones como en exportaciones, pero culminando en un déficit comercial de 6,481 millones de dólares, según reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este resultado contrasta marcadamente con el superávit de 2,430 millones de dólares registrado en diciembre de 2025, evidenciando una volatilidad en la balanza comercial del país.
Crecimiento en exportaciones e importaciones
Las exportaciones de mercancías alcanzaron un valor de 48,008 millones de dólares en enero de 2026, lo que representa un aumento del 8.1% en comparación con el mismo mes del año anterior. Por su parte, las importaciones sumaron 54,489 millones de dólares, registrando un crecimiento aún más pronunciado del 9.8% frente a enero de 2025. Este dinamismo en ambos flujos comerciales subraya la actividad económica sostenida, aunque la brecha entre importaciones y exportaciones generó el déficit observado.
Factores detrás del déficit comercial
El Inegi atribuyó este déficit principalmente a dos factores clave:
- Disminución del saldo no petrolero: Los productos no petroleros, que en diciembre de 2025 presentaban un superávit de 4,837 millones de dólares, cayeron a un déficit de 4,267 millones de dólares en enero de 2026.
- Reducción del saldo comercial petrolero: El sector petrolero también contribuyó al déficit general, con una caída en su saldo de 2,408 millones de dólares en diciembre de 2025 a 2,214 millones de dólares en enero de 2026.
Contexto y perspectivas
Este déficit comercial ocurre en un contexto de recuperación económica post-pandemia, donde México busca fortalecer su posición en el mercado global. Aunque el crecimiento en exportaciones es alentador, el mayor ritmo de las importaciones sugiere una demanda interna robusta que podría presionar la balanza comercial en el corto plazo. Analistas económicos destacan la necesidad de monitorear estas tendencias para evaluar impactos en el crecimiento del PIB y la estabilidad financiera del país.



