La Suprema Corte de EE.UU. frena aranceles de Trump y oxigena al peso mexicano
El denominado "viernes negro" para la estrategia proteccionista del expresidente estadounidense Donald Trump se ha convertido en un respiro fundamental para los mercados financieros en México. La decisión histórica de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos (SCOTUS) de anular los aranceles punitivos del 25% aplicados bajo la Ley IEEPA representa mucho más que una victoria jurídica; constituye un salvavidas crucial para la balanza comercial mexicana que restablece el equilibrio de poderes frente a la discrecionalidad ejecutiva.
Implicaciones profundas en el mediano y largo plazo
Como señala con precisión Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía de México, este fallo judicial tiene implicaciones más profundas en el horizonte del mediano y largo plazo que en sus efectos inmediatos. Al defender firmemente la división de facultades constitucionales, la Corte estadounidense envía una señal poderosa de estabilidad a los inversionistas internacionales, dejando absolutamente claro que incluso una mayoría conservadora prioriza el orden constitucional sobre los impulsos políticos coyunturales.
Para México, esta decisión se traduce directamente en una posición negociadora fortalecida de cara a la próxima revisión y ratificación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). El país ahora cuenta con un precedente jurídico sólido que limita la capacidad de imponer medidas arancelarias unilaterales sin fundamento legal adecuado.
Beneficios tangibles para empresas mexicanas
En el terreno concreto de los rendimientos económicos, la oportunidad es absolutamente tangible. El derecho potencial a reclamar reembolsos por aproximadamente 170 mil millones de dólares beneficia directamente a:
- Las armadoras automotrices establecidas en territorio mexicano
- Empresas de manufactura con base operativa en México
- Compañías que enfrentaron cargas arancelarias injustificadas
Este escenario mejora sustancialmente sus activos contables proyectados para el año 2026, proporcionando un colchón financiero significativo. Aunque Donald Trump podría intentar revivir gravámenes mediante otros mecanismos legales, como la Sección 122, expertos como Guajardo advierten que estos son procesos considerablemente más complejos y naturalmente temporales, pues requieren el aval explícito del Congreso estadounidense después de 150 días de implementación.
Riesgos persistentes en el horizonte
Sin embargo, los riesgos no desaparecen completamente. El reciente anuncio de un nuevo arancel global del 10% bajo la Ley de Comercio de 1974 confirma que México sigue estando en el radar de la confrontación comercial. La diferencia fundamental radica en que ahora Washington enfrenta límites temporales y legislativos mucho más definidos que permiten una defensa técnica más robusta bajo el marco del tratado trilateral.
La lección que emerge es clara e inequívoca: la justicia estadounidense ha operado como el contrapeso institucional más efectivo frente a medidas comerciales arbitrarias. No obstante, en este complejo tablero de riesgos y rendimientos económicos, México debe aprovechar estratégicamente este "balón de oxígeno" para consolidar su defensa institucional y fortalecer sus mecanismos de protección comercial.
El peso mexicano ha ganado una batalla significativa contra la arbitrariedad arancelaria, pero la vigilancia constante sobre la estabilidad comercial debe mantenerse de manera permanente. La coordinación entre sector público y privado, así como el aprovechamiento de los mecanismos de solución de controversias del T-MEC, serán elementos clave en esta nueva etapa.



