Un cliente expresó su molestia por el costo de un tamal en Playa del Carmen, pero en lugar de recibir apoyo, fue criticado en redes sociales por su queja.
La denuncia inicial
El usuario, cuyo nombre no fue revelado, compartió su indignación a través del Semanario Playa Noticias. Según su relato, una vendedora de tamales le cobró 25 pesos por una pieza, lo que consideró excesivo. “Esta doñita tiene su carrito de tamales en la esquina de Parisina”, precisó. “Díganme codo y lo que gusten, pero se me hace muy excesivo cobrar 25 pesos por un tamal”, denunció el comprador.
El quejoso aseguró que si hubiera pedido el tamal para llevar, la vendedora le habría cobrado “cinco pesos más”. Además, mencionó que era la primera y última vez que compraba allí, pues desconocía los costos de producción, pero consideró que “ya es abuso vender un tamal normal en 25 pesos porque si he comido tamales que cuestan 20 pesos máximo”.
Reacción en redes sociales
Contrario a lo que esperaba, los comentarios de los usuarios no apoyaron su queja. Timo Bison sugirió: “Pon el nombre de #LordTamales, para avisar a la plebe que se la rifa día a día”. Mir Panti señaló que había comprado antes a la misma vendedora y que el precio era más económico, pero recordó que “el precio de los insumos incrementa por la inflación”.
Panti también aclaró que Playa del Carmen es una zona turística y que “aquí nunca ha sido barato, pero si vienen de otros estados pensando que van a encontrar los alimentos al precio que los venden en su pueblito o barrio, están equivocados”. Por su parte, Galindo Méndez García explicó que “el kilo de pollo en Playa del Carmen está como en 90 pesos y, aparte, los demás ingredientes. Yo lo veo normal y si lo ve muy caro que los prepare en su casa y se dará cuenta del gasto que se hace y ahí va a valorar el trabajo de los demás”.
Contexto económico
La queja del cliente refleja un descontento por los precios, pero los usuarios destacaron que la inflación y los costos locales justifican el precio. El quejoso también mencionó que no preguntó por otros productos como champurrado o refrescos, pues “me espante con el simple tamal”. A pesar de su molestia, reconoció que “solo dejaba el dato porque yo se que la gente quizás les guste comprar ahí y lo van a seguir haciendo, y ella y todos los vendedores subiendo sus precios, hasta que la gente diga: Ya basta”.
La polémica muestra cómo los consumidores enfrentan el aumento de precios en zonas turísticas, mientras que los vendedores locales lidian con el incremento de insumos. La discusión en redes dejó claro que muchos consideran justo el precio de 25 pesos por un tamal en Playa del Carmen.



