Diputados avalan por unanimidad histórica reforma de 40 horas laborales
En una sesión maratónica que se extendió hasta la madrugada, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la reforma constitucional que reduce la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas. El decreto, calificado como histórico por todos los grupos parlamentarios, recibió el apoyo de los 469 legisladores presentes en el pleno de San Lázaro durante la votación en lo general.
El camino hacia la promulgación y el debate legislativo
Ahora, la reforma constitucional deberá ser aprobada en al menos 17 congresos estatales antes de poder promulgarse definitivamente. El debate durante la presentación de 118 reservas se centró principalmente en el intento infructuoso de la oposición de agregar la obligatoriedad de distribuir esas 40 horas en cinco días laborables con dos de receso.
Sólo 58 representantes de la oposición se manifestaron en contra durante la votación en lo particular, debido a diferencias sustanciales en torno a los descansos y la gradualidad del cambio. La oposición también cuestionó la transición gradual de cinco años de los cambios, alegando que deberían entrar en vigor antes y no hasta el 2030, así como la falta de una política pública de respaldo a las pequeñas y medianas empresas.
Defensa de la gradualidad y la "primavera laboral"
Los representantes de Morena, PVEM y PT defendieron el esquema que el gobierno pactó con el sector privado y reiteraron que la reducción de la jornada semanal forma parte de lo que denominaron "la primavera laboral mexicana".
La diputada Rosario Orozco Caballero de Morena argumentó: "Reducir dos horas por año brinda certeza tanto a los trabajadores como a los empleadores, permite ajustes organizativos, contratación progresiva, planeación presupuestal y adaptación productiva sin sobresaltos. Las grandes transformaciones sociales no se sostienen en la improvisación, se sostienen en la viabilidad".
Maiella Gómez Maldonado, presidenta de la Comisión de Trabajo, destacó que el dictamen establece "la fijación de un límite claro y un costo de las horas extras que comenzarán a contabilizarse a partir de la hora 41 y no de la hora 49 como ocurre ahora". La legisladora sostuvo que la reforma reconoce "el derecho de la persona trabajadora a la libertad sobre su tiempo, para que ella sea quien decida cómo invertirlo y dotarle de dignidad".
Críticas de la oposición y preocupaciones empresariales
Desde la bancada naranja, la legisladora Laura Ballesteros de MC cuestionó con ironía: "¿Se sienten orgullosos de esta chicanada que ustedes defienden como avance, aunque le estén dando gato por liebre a la población?". Incluso propuso reformar la Ley Orgánica del Congreso para que los diputados cumplan una jornada mínima de 48 horas semanales en 2026, aplicando un esquema progresivo similar.
Por Acción Nacional, Annia Gómez Cárdenas señaló: "La jornada de 40 horas es justa, la apoyamos, la defendemos. Lo que no respaldamos es la simulación, una cifra bonita no cambia la vida, 40 horas distribuidas en 6 días no transforman nada. Ampliar horas extra cancela el beneficio, mandar la aplicación hasta el 2030 envía un mensaje muy claro".
En representación del PRI, César Alejandro Domínguez alertó sobre el impacto en las pequeñas y medianas empresas: "La pequeña y mediana empresa no va a tener recursos suficientes para hacerle frente a esta nueva carga laboral porque las cuotas obrero-patronales y el impuesto sobre nómina van a subir".
Mecanismos operativos y visión de futuro
Por el PVEM, la diputada Ana Erika Santana González enumeró que la reforma se acompaña de mecanismos operativos que se traducirán en:
- Leyes secundarias eficaces
- Una inspección laboral reforzada
- Sanciones claras contra la simulación
Por el Partido del Trabajo, la diputada Lilia Aguilar Gil explicó que su bancada entendía la gradualidad como una característica "necesaria en una revolución de las conciencias y en un cambio paulatino del sistema económico de este país".
La reforma marca un hito en la legislación laboral mexicana, aunque su implementación completa dependerá de la aprobación en los congresos estatales y del desarrollo de las leyes secundarias que darán forma concreta a estos cambios estructurales en el mundo del trabajo.