INEGI revela cifras alarmantes sobre empleo informal en México
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que durante el cuarto trimestre del año 2025, el empleo informal en México alcanzó su nivel más elevado en los últimos seis años, representando un preocupante 55% de la población ocupada total del país. Esto significa que, de cada 20 personas que prestan servicios subordinados en el mercado laboral, aproximadamente 11 trabajan en empresas, gobierno, actividades independientes o trabajo doméstico sin contar con las prestaciones completas de seguridad social que establece la ley.
Desigualdad regional en la informalidad laboral
El fenómeno del empleo informal presenta una marcada disparidad geográfica, siendo más pronunciado en las economías regionales con menor desarrollo. Los estados con las tasas más altas de informalidad son Oaxaca (80.1%), Guerrero (75.7%) y Chiapas (74.9%). En contraste, las entidades con los índices más bajos se ubican en el norte del país: Coahuila (33.3%), Nuevo León (35.4%) y Chihuahua (36.2%).
Estos datos evidencian que la persistencia de trabajadores sin esquemas completos de protección social constituye uno de los elementos fundamentales del rezago económico en México. La estructura del mercado laboral funciona tanto como causa como efecto de la falta de desarrollo, creando un círculo vicioso que no ha podido romperse durante los últimos cincuenta años.
Historia de intentos fallidos de formalización
En 1973, se promulgó la Ley del Seguro Social que estableció esquemas de aseguramiento voluntario con regímenes especiales destinados a ampliar la cobertura para trabajadores independientes, empleados de empresas familiares, domésticos y del sector agropecuario. Sin embargo, estas medidas demostraron poca efectividad en incrementar la protección social.
Posteriormente, en 1997, con la nueva Ley del Seguro Social, se crearon esquemas de aseguramiento más flexibles para facilitar la incorporación voluntaria y se redujeron los costos de aseguramiento. A pesar de estas disposiciones, tampoco se logró revertir el desequilibrio estructural del mercado laboral, manteniendo a trabajadoras domésticas y trabajadores del campo fuera de los esquemas de protección social.
Durante la segunda década del siglo XXI, el gobierno federal intentó cambiar de estrategia impulsando la afiliación obligatoria para más de 2 millones de trabajadoras domésticas y más de 5 millones de jornaleros agrícolas. No obstante, este esfuerzo tuvo escaso éxito debido a las bajas tasas de cumplimiento, resultando en una formalización mínima de menos del 3%.
Causas profundas de la persistente informalidad
Entre los factores que explican la alta informalidad se encuentran:
- El aumento constante del costo del empleo formal sin una retribución oportuna o suficiente en servicios de salud o guarderías
- Los crecientes incentivos a la no cotización o subdeclaración de ingresos
- La tolerancia de autoridades de los tres niveles de gobierno hacia el comercio informal
- El clientelismo político con trabajadores independientes
El cambio de estrategia más reciente consistió en eliminar los regímenes especiales de afiliación e incorporar al régimen obligatorio a diversos tipos de trabajadores, como sucedió con las personas que laboran en plataformas digitales.
Contraste entre discurso oficial y realidad laboral
Aunque el discurso oficial durante los últimos cinco sexenios se ha orientado a ampliar las prestaciones de seguridad social a un mayor grupo de trabajadores, la estructura del mercado laboral no se ha modificado sustancialmente. La mayoría del empleo sigue siendo informal, situación que afecta especialmente a trabajadores con menores ingresos y se agrava en las regiones menos desarrolladas del país.
Las cifras del año pasado muestran un crecimiento del empleo informal superior al formal: mientras el primero aumentó en más de 400 mil puestos, el último creció en menos de 200 mil. Sumados, no alcanzan el millón de empleos necesarios para mejorar las condiciones de vida de la población económicamente activa.
Este dato contrasta con el registro de más de 1.3 millones de trabajadores de plataformas digitales reportado por el IMSS en 2025. Sin embargo, de esta cifra, solo son cotizantes aquellos que obtuvieron un ingreso mensual igual o mayor a un salario mínimo vigente en la Ciudad de México, que suman alrededor de 130 mil personas. El resto permanece como trabajadores independientes informales.
Esquema fiscal que desincentiva la formalidad
El esquema fiscal sobre la nómina no incentiva la creación de empleos formales; por el contrario, en algunos rangos de ingresos se paga más del 50% del salario en impuestos y carga social. Esta situación explica, aunque no justifica, que incluso el gobierno contrate por honorarios y que muchos trabajadores prefieran otros esquemas de protección a los que ofrece el sistema de seguridad social.
Expertos advierten que debe romperse el círculo vicioso que persiste en el mercado laboral mexicano, o las cifras del 2026 no serán mejores a las reportadas por el INEGI en 2025. La primera razón es que los gobiernos son también causa de dicha informalidad al contratar por honorarios a un buen número de sus trabajadores. La segunda es que debe repensarse el otorgamiento de beneficios de seguridad social con una menor dependencia financiera de la nómina.
