Reforma laboral avanza en el Senado con aprobación unánime en comisiones
Con un voto unánime de 48 senadores de todas las fuerzas políticas, las comisiones unidas del Senado de la República aprobaron la reforma constitucional para establecer una jornada laboral semanal de 40 horas. Este histórico avance se dio sin modificar ni una coma del texto propuesto, aunque deja claroscuros significativos, como la falta de definición expresa del descanso de dos días por semana y el aumento de horas extras permitidas.
Proceso legislativo acelerado y detalles de la reforma
Minutos después de la aprobación en comisiones, el pleno de la Cámara alta conoció la reforma en primera lectura, saltándose el requisito de 12 horas de inscripción previa en la Gaceta del Senado. Esto permitirá que el miércoles el pleno pueda aprobarla definitivamente, ya que se cumplirá con la obligación de realizar dos lecturas en sesiones diferentes. La reforma establece que el trabajo extraordinario no excederá de doce horas en una semana, distribuidas en hasta cuatro horas diarias durante un máximo de cuatro días, lo que totaliza 16 horas. Además, cualquier exceso obligará al empleador a pagar un doscientos por ciento más del salario correspondiente a las horas ordinarias, y se prohíbe el tiempo extra para menores de dieciocho años.
Posturas políticas y críticas pendientes
A pesar de las reservas, senadores del PAN, PRI, PT y MC votaron a favor, considerando la reforma un avance importante. Alejandro González del PT fundamentó su apoyo en principios marxistas y la teoría de Jacques Lacan, enfatizando la lucha por dos días de descanso claros para los trabajadores. Carolina Viggiano del PRI señaló que los empleadores se beneficiarán con el incremento de horas extras a 12, mientras que Marko Cortés del PAN destacó los beneficios para la convivencia familiar y la reducción del estrés crónico. Sin embargo, persisten puntos en el aire:
- No se definió expresamente el descanso de dos días por semana.
- No se aclaró por qué las horas extras aumentan de nueve a doce, pudiendo llegar a dieciséis horas.
La reforma ahora avanza hacia su discusión en el pleno, marcando un paso crucial en la política laboral mexicana, aunque con áreas grises que podrían requerir ajustes futuros.