La planta de BMW en San Luis Potosí entra en una nueva etapa con el inicio de la producción de vehículos eléctricos, pero lo hace en un momento marcado por un menor dinamismo en ese mercado y por un entorno comercial más complejo derivado de los aranceles de Estados Unidos.
La automotriz alemana transformó el complejo potosino para convertirlo en una de las sedes globales encargadas de fabricar la Neue Klasse, la nueva generación de vehículos eléctricos de la compañía. Sin embargo, el desafío consiste ahora en mantener ocupada una planta recién ampliada en un contexto en el que la demanda de este tipo de unidades pierde impulso en algunos de sus principales mercados.
Una década de evolución en San Luis Potosí
La instalación cumple una década desde que comenzó su historia con la colocación de la primera piedra en Villa de Reyes. Durante estos años se especializó en la fabricación de modelos a gasolina de alto desempeño, como el Serie 2 Coupé y el M2, cuya producción se realiza exclusivamente en San Luis Potosí para todo el mundo.
El cambio de rumbo comenzó a materializarse a principios de 2023, cuando BMW anunció una inversión de 800 millones de euros para adaptar la planta a la producción de vehículos eléctricos. Los recursos se destinaron tanto al equipamiento industrial como a la capacitación del personal. Como parte de esa transformación, la empresa construyó un centro para la fabricación de baterías de alto voltaje con 80,000 metros cuadrados de nueva superficie, pieza clave para el ensamblaje de la Neue Klasse.
Desaceleración global del mercado eléctrico
La apuesta llega en un momento en que el mercado mundial de vehículos eléctricos muestra señales de desaceleración. De acuerdo con Benchmark Mineral Intelligence, durante el primer bimestre del año se comercializaron 2.2 millones de vehículos eléctricos en el mundo, una caída de 8% respecto al mismo periodo del año anterior.
Para Klaus von Moltke, presidente y CEO de BMW Group Planta San Luis Potosí, la desaceleración no debe analizarse de manera uniforme, ya que el comportamiento varía entre regiones. “Hablamos de bajas, pero hablemos dependiendo de qué mercado. Sí hay una tendencia a la baja en el mercado americano en el corto plazo, pero también hay que entender que el mundo se comporta de manera muy diferente, por lo menos en Europa. Hablamos de que actualmente el 70% de los vehículos nuevos registrados son eléctricos”, afirma.
México fue elegido, junto con plantas de Alemania y Hungría, para fabricar la Neue Klasse gracias a la red de proveeduría que BMW ha desarrollado en el país. Actualmente la compañía trabaja con 310 sitios de producción de proveedores establecidos en México, de los cuales poco más de una tercera parte abastece exclusivamente a la planta de San Luis Potosí.
“Viendo hacia adelante, esta red de movilidad invirtió en los últimos años 280 millones de euros en instalaciones y nuevas localidades para producir componentes para nuestros vehículos en la nueva instalación”, señala Von Moltke.
Estados Unidos deja de ser una apuesta única
Aunque la planta mantiene una fuerte orientación exportadora hacia Estados Unidos, el mercado estadounidense también atraviesa una fase de menor demanda de vehículos eléctricos. Datos de Kelley Blue Book muestran que durante el segundo trimestre se comercializaron 247,226 vehículos eléctricos en ese país, una disminución de 20.5% respecto al mismo periodo del año anterior.
No se trata de un ajuste aislado. En el cuarto trimestre de 2025 las ventas descendieron 36%, mientras que en el primer trimestre de este año retrocedieron 27.3%, reflejando una tendencia de enfriamiento. Pese a ello, la estrategia de BMW contempla ampliar el destino de las exportaciones aprovechando la red de tratados comerciales de México.
“Con los modelos que se vienen vemos una oportunidad grande para exportar, sobre todo a Europa, donde se requiere. Vamos a aprovechar los tratados de libre comercio que tiene México, explorar toda la región de Oriente, Asia-Pacífico. Tenemos un acceso relevante a mercados a través de tratados, lo que es una ventaja competitiva desde la localidad que tenemos aquí y esas son las cartas que tenemos”, explica el directivo.
Las cifras muestran que la dependencia del mercado estadounidense ya comenzó a reducirse. De acuerdo con datos del Inegi, cuando la planta inició operaciones en 2019, 93.3% de las exportaciones de BMW desde México tenían como destino Estados Unidos. Actualmente esa participación se ubica en 20.5%, reflejo de una mayor diversificación de mercados.
Los aranceles complican el nuevo escenario
Además del menor crecimiento del mercado de vehículos eléctricos, BMW enfrenta un entorno comercial más complejo desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Los aranceles aplicados bajo la Sección 232 modificaron las condiciones para las exportaciones automotrices provenientes de México, elevando los costos para las empresas que producen en el país.
Para una planta que acaba de ampliar su capacidad para fabricar vehículos eléctricos, mantener la competitividad resulta determinante. “Sí nos impactan, ese 25% adicional sí nos perjudica y nos pone en una situación que no es beneficiosa en comparación con otras plantas en donde tenemos otras condiciones, como en Europa en donde aplica el 15%, entonces una de las cosas que debemos modificar es hablando de los aranceles 232, para mantener una posición competitiva”, sostiene Von Moltke.
En ese contexto, la nueva infraestructura de BMW en San Luis Potosí dependerá no solo del desempeño del mercado global de vehículos eléctricos, sino también de la capacidad de la compañía para diversificar destinos de exportación y preservar su competitividad frente a un entorno comercial que ha cambiado de forma significativa.



