Coparmex despliega diplomacia empresarial en Washington ante revisión del T-MEC
La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) llevó a cabo una gira de trabajo en Washington, encabezada por su presidente Juan José Sierra, con el objetivo de fortalecer el diálogo de alto nivel con autoridades, congresistas, organismos empresariales y centros de pensamiento influyentes en Estados Unidos. Esta acción se desarrolló en paralelo al inicio formal de las discusiones técnicas entre México y Estados Unidos rumbo a la revisión conjunta del T-MEC, programada para el 1 de julio de 2026.
Un ejercicio de modernización técnica
La revisión del T-MEC debe entenderse como un ejercicio de modernización técnica orientado a fortalecer la integración regional, impulsar la cooperación y consolidar a América del Norte como la región más competitiva e integrada del mundo. No se trata de abrir una renegociación general ni de debilitar los equilibrios alcanzados, sino de ajustar instrumentos, cerrar brechas y mejorar la capacidad del bloque para responder a un entorno geopolítico y económico más complejo.
La agenda presentada por Coparmex se estructuró en cinco ejes principales:
- Competitividad regional
- Certeza jurídica
- Seguridad
- Agenda laboral
- Energía
A estos ejes se añadió un punto central para México: que la revisión se traduzca en oportunidades concretas para las micro, pequeñas y medianas empresas, ampliando la base empresarial que participa en el comercio exterior, el financiamiento, la innovación y la digitalización.
Reuniones de alto nivel y temas clave
Durante la gira, la delegación de Coparmex sostuvo reuniones con diversas entidades, incluyendo:
- Congresistas estadounidenses
- El Servicio de Investigación del Congreso
- Centros de pensamiento como Inter-American Dialogue, el Center for Strategic and International Studies y la Brookings Institution
- La Cámara de Comercio de los Estados Unidos
- La US-Mexico Foundation
- La empresa Woodside Energy
- La Oficina de Asuntos Mexicanos del Departamento de Estado
- El Departamento de Energía de los Estados Unidos
- La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos
- La Embajada de México en Washington
En estos espacios se abordaron temas cruciales como el papel de México en la región, los retos de la revisión, la seguridad, el Estado de Derecho, la frontera como plataforma productiva, los escenarios de negociación y la inversión energética.
Planteamientos destacados y coordinación regional
Dos planteamientos sobresalieron durante las reuniones. Primero, la necesidad de avanzar en la eliminación de aranceles y restricciones derivadas de la Sección 232, relativas a medidas comerciales impuestas por razones de seguridad nacional, particularmente en sectores como acero y aluminio. Estas medidas elevan costos, distorsionan el comercio intrarregional y contradicen la lógica de un bloque productivo plenamente integrado.
Segundo, la importancia de asegurar que cualquier ajuste en las reglas de origen sea gradual y acordado, fortaleciendo la competitividad regional sin generar rigideces que debiliten la integración. Además, se destacó la exigencia de una mayor coordinación entre el sector privado de los tres países, ya que si América del Norte quiere operar realmente como bloque, necesita no sólo gobiernos negociando, sino también empresas, organismos empresariales y actores productivos empujando en la misma dirección.
Arquitectura de seguridad económica y relevancia estratégica
La revisión del T-MEC forma parte de una arquitectura más amplia de seguridad económica regional. Estados Unidos está colocando en el centro de su estrategia asuntos como inteligencia artificial, semiconductores y minerales críticos, lo que obliga a México a llegar a la mesa de negociación con una posición clara para insertarse mejor en cadenas de valor de mayor densidad tecnológica y contenido estratégico.
La Secretaría de Economía propone examinar opciones para incrementar la producción y el empleo manufacturero, revisar brechas en cadenas de suministro clave y avanzar en cooperación en seguridad económica, reglas de origen y acciones complementarias. La discusión ya no gira sólo en torno a conservar el tratado, sino a cómo hacerlo más útil para la producción, la inversión y la competitividad regional.
En este contexto, la gira de Coparmex fue un ejercicio de diplomacia empresarial en un momento crucial, recordando que la mejor defensa del tratado pasa por convertir la integración regional en más inversión, mayor contenido regional, seguridad económica, certidumbre y energía suficiente y competitiva para quienes producen y generan empleo a ambos lados de la frontera.



