La Fórmula 1 (F1) es el ejemplo más claro de un campeonato mundial que funciona bajo un esquema de inversión privada, un modelo que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha propuesto para la Copa del Mundo. La F1 forma parte de Liberty Media desde 2017, cuando el conglomerado estadounidense adquirió el Formula One Group por 4,400 millones de dólares en valor patrimonial, con un valor de empresa de 8,000 millones.
La propuesta de Infantino y la polémica
Infantino desató una controversia al anunciar su plan de privatizar la Copa del Mundo, buscando captar hasta 4,200 millones de dólares para desarrollo. Detrás de esta iniciativa estarían figuras cercanas a Donald Trump, como Joshua Kushner, y el banco JP Morgan. La UEFA respondió que todas las partes involucradas (ligas, clubes, jugadores, aficionados y gobiernos) deben ser consultadas. Infantino fijó el 19 de septiembre de 2026 como fecha límite para que las 211 federaciones miembro acepten ofertas únicas de 20 millones de dólares cada una, como parte de la venta de participaciones del Mundial a inversores privados.
Antecedentes de la F1 como negocio privado
Aunque la idea de privatizar un campeonato mundial parece poco convencional, la F1 ya lo logró. Desde sus inicios en los años 50, hubo debates sobre el reparto de ingresos entre la organización, la FIA y los equipos. En la década de 1970, Bernie Ecclestone tomó el control de Formula One Promotions and Administration (FOPA), sentando las bases del negocio. Sin embargo, en 2008 la F1 promediaba 600 millones de espectadores por temporada, cifra que cayó a 350 millones al momento de la venta a Liberty Media en 2017.
Liberty Media: el gigante detrás de la F1
Liberty Media es un conglomerado estadounidense fundado en 1991 por John Malone, con sede en Englewood, Colorado. Especializado en entretenimiento, comunicación y deportes, la F1 fue su primera gran apuesta deportiva, seguida de MotoGP. Tras la adquisición, las finanzas de la F1 se fortalecieron. En 2025, los ingresos totales aumentaron un 14%, alcanzando los 3,900 millones de dólares. La ganancia operativa creció un 28%, hasta 632 millones. La asistencia del público fue de 6.75 millones de espectadores, un 4% más que el año anterior, y la audiencia en vivo de los eventos subió un 21% respecto a 2024. Además, se renovó el Acuerdo de la Concordia con equipos y la FIA hasta 2030.
La relación entre la FIA y Liberty Media
Si bien Liberty Media maneja la parte comercial, financiera y operativa, la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) es la autoridad en lo deportivo, técnico y reglamentario. La FIA homologa los circuitos, verifica la seguridad, dirige las carreras y otorga licencias a pilotos y equipos. Ambas entidades trabajan bajo el Pacto de la Concordia, un documento que une al regulador (FIA), al promotor (Liberty Media) y a los 11 equipos competidores.
El Pacto de la Concordia
Este acuerdo debe ser firmado de manera unánime por las 11 escuderías y se renueva cada 5 a 10 años. En 2026 se firmó la renovación. El pacto establece la distribución de ganancias, con una cláusula de confidencialidad que mantiene en secreto las cifras exactas pagadas a cada equipo. También garantiza que los equipos no abandonen la categoría repentinamente, asegurando la continuidad del espectáculo para los aficionados y la inversión de patrocinadores. Además, define cómo se votan y aprueban los reglamentos técnicos y deportivos.
En resumen, la F1 demuestra que un campeonato mundial puede operar exitosamente con inversión privada, un modelo que Infantino busca replicar para la Copa del Mundo, aunque con resistencia de diversos actores del fútbol global.



