La suspensión temporal de las importaciones de aguacate mexicano por parte de Estados Unidos no debe interpretarse como un suceso aislado, sino como el síntoma de una crisis de seguridad profunda que pone en riesgo la competitividad del sector agroalimentario del país. Esta advertencia fue emitida por Fernando Cruz, socio consultor del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), quien enfatizó que la confianza internacional se está erosionando debido a la incapacidad para garantizar la integridad de los inspectores.
Tercera interrupción y pérdida de credibilidad
En una entrevista concedida a Paul Lara para Imagen Radio, el especialista detalló que esta representa la tercera ocasión en que las autoridades estadounidenses detienen las actividades de inspección en el estado de Michoacán bajo pretextos relacionados con la seguridad. Este patrón recurrente envía una señal negativa inmediata a los mercados internacionales, afectando la percepción sobre la estabilidad logística del producto.
Cruz subrayó la distinción crucial entre la calidad del producto y la percepción del mercado. "No lo podemos ver como un incidente aislado. Esto es una señal clarísima de un problema estructural de seguridad", afirmó. El consultor aclaró que México no está perdiendo calidad en el aguacate; sin embargo, sí está perdiendo credibilidad y confianza en el mercado internacional, factores esenciales para mantener el flujo comercial.
Datos económicos y concentración productiva
Para contextualizar el impacto económico, el GCMA recordó que durante el año 2025, México exportó más de 1.3 millones de toneladas de aguacate, generando un valor cercano a los 3 mil 700 millones de dólares. La dinámica continúa en 2026, donde durante el primer semestre las ventas al exterior alcanzaron aproximadamente 800 mil toneladas. No obstante, existe una tendencia preocupante: aunque el volumen exportado ha aumentado, el precio promedio por kilogramo disminuyó respecto al año anterior, lo que reduce directamente los ingresos netos del sector.
La vulnerabilidad de la cadena comercial se ve agravada por la alta concentración geográfica de la producción. Michoacán concentra el 73% de la producción nacional de aguacate, lo que significa que cualquier suspensión de exportaciones tiene un impacto inmediato y desproporcionado en toda la industria. Aunque Jalisco ya cuenta con autorización para exportar aguacate a Estados Unidos, su participación representa apenas el 12% de la producción nacional, por lo que no puede sustituir el volumen que aporta tradicionalmente Michoacán.
Requisitos para restablecer el comercio
Frente a este escenario, el consultor destacó la necesidad imperativa de que las autoridades mexicanas tomen medidas concretas para garantizar la seguridad física de los inspectores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Solo mediante la garantía efectiva de protección para estos funcionarios se podrán restablecer las operaciones de inspección y, consecuentemente, las exportaciones hacia el principal mercado destino del aguacate mexicano.
La resolución de este conflicto depende exclusivamente de la capacidad del gobierno mexicano para abordar las causas estructurales de la inseguridad en las zonas productoras. Sin una mejora tangible en las condiciones de seguridad, el sector agrícola enfrenta el riesgo continuo de nuevas afectaciones comerciales que podrían consolidar la pérdida de cuota de mercado y reducir la rentabilidad de los productores locales a mediano plazo.



