La muerte del marketing operativo: el nuevo CMO en la era de las 40 horas
Muerte del marketing operativo: nuevo CMO en era de 40 horas

La reducción gradual de la jornada laboral en México, que llevará la semana de trabajo de 48 a 40 horas, representa una oportunidad para transformar la administración del tiempo en las empresas y, al mismo tiempo, una prueba incómoda para áreas que han operado bajo modelos tradicionales durante décadas, según Alberto Granja, especialista en marketing y gerente de marketing en Valladolid Caja Financiera.

El fin de la confusión entre productividad y permanencia

Durante años, las organizaciones confundieron productividad con permanencia. Cuantas más reuniones, reportes y mensajes urgentes fuera de horario, más comprometido parecía un equipo de marketing. La operación constante se consideraba un símbolo de eficiencia, pero ocultaba una falta de dirección estratégica. El verdadero problema, según Granja, nunca fue la falta de horas, sino la incapacidad de distinguir entre actividad y valor, entre lo importante y lo urgente.

Muchos departamentos de mercadotecnia fueron diseñados para reaccionar en lugar de pensar estratégicamente. Equipos enteros se acostumbraron a resolver urgencias, atender aprobaciones interminables, producir reportes que nadie consulta y ejecutar campañas sin una conexión clara con los objetivos del negocio. La pregunta equivocada es "¿cómo hacer más en menos tiempo?"; la relevante es "¿qué cosas no debemos hacer más?"

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El nuevo perfil del CMO: de operador a arquitecto de negocio

La reforma laboral obliga a las empresas a enfrentar una realidad postergada: ya no será sostenible operar bajo modelos donde la ocupación permanente sustituye la claridad estratégica. Esto redefine por completo el rol del líder de marketing. Tradicionalmente, el CMO era un gran operador, capaz de coordinar campañas, administrar proveedores y mantener la maquinaria diaria. El nuevo entorno exige un arquitecto de negocio, un líder que conecte el posicionamiento de marca con la cultura organizacional, integre inteligencia artificial sin perder sensibilidad humana, priorice decisiones de impacto y entienda que el marketing dejó de ser solo comunicación para convertirse en una herramienta de construcción empresarial.

Cuando el tiempo disponible se reduce, la claridad deja de ser deseable y se vuelve obligatoria. Las organizaciones que mejor sobrevivan a esta transición no serán las que trabajen más rápido, sino las que aprendan a eliminar el desperdicio operativo que durante años confundieron con productividad.

La urgencia permanente, enemiga de la creatividad

La urgencia permanente se ha convertido en uno de los mayores enemigos silenciosos de la creatividad. Equipos agotados difícilmente generan pensamiento estratégico, y marcas saturadas de actividad rara vez logran construir relevancia. "Cuando todo es urgente, nada es estratégico", señala Granja.

La llegada de la jornada de 40 horas representa una oportunidad poco discutida: obligar a las empresas a rediseñar no solo horarios, sino prioridades. Las marcas ya no necesitan equipos más ocupados, sino mercadólogos más estratégicos. La reforma no marcará el fin de la productividad, sino del marketing superficial. Quienes entiendan esto primero serán los que finalmente aprendan a pensar mejor.

Nota del editor: Alberto Granja es especialista en marketing, comunicación y liderazgo. Actualmente es gerente de marketing en Valladolid Caja Financiera, sociedad cooperativa de ahorro y préstamo en México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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