Plegables en México: un mercado pequeño pero en crecimiento
Los teléfonos plegables siguen siendo un nicho en México, con apenas entre el 1% y 2% del mercado nacional, según datos de The Competitive Intelligence Unit (The CIU) compartidos con Expansión. Sin embargo, su adopción se ha duplicado en los últimos dos años, impulsada por consumidores que destinan más dinero a equipos premium. Entrar a esta categoría requiere una inversión mínima de 25,000 pesos, casi cinco veces más que el gasto promedio de un consumidor mexicano al renovar su smartphone, que ronda los 5,400 pesos.
Samsung enfrenta presión de competidores chinos
Samsung renovó su apuesta por los plegables en un contexto de doble presión: el aumento en el costo de componentes como la memoria RAM, debido a la creciente demanda de infraestructura para inteligencia artificial, y una competencia cada vez más intensa de fabricantes chinos que ha reducido la participación de la firma surcoreana en México. Según Ernesto Piedras, CEO de The CIU, y Alberto Piedras, especialista en análisis de mercado, la participación de Samsung en México cayó de 36% en el primer trimestre de 2020 a 28.1% en el mismo periodo de 2026, una baja de ocho puntos porcentuales en cinco años. En contraste, Apple alcanzó un máximo histórico de 17.5%, Motorola tiene 21%, Oppo llega a 9.6% y Honor alrededor de 4%.
Precios de los plegables de Samsung: evolución al alza
El Galaxy Z Fold debutó en 2019 con un precio de 47,999 pesos y el Fold2 elevó la apuesta hasta los 51,999 pesos, el nivel más alto registrado por la compañía. A partir del Fold3, Samsung redujo el precio de entrada para impulsar la adopción, manteniéndolo alrededor de los 43,000 y 45,000 pesos durante las siguientes generaciones. El Fold6 marcó un nuevo incremento al llegar a 45,999 pesos en su versión base. Este año, por primera vez, Samsung lanzó tres equipos plegables: el Galaxy Z Flip8 desde 30,499 pesos, el Galaxy Z Fold8 en 45,999 pesos y el Galaxy Z Fold8 Ultra en 50,999 pesos, este último el segundo precio más alto de la compañía en la categoría, solo por debajo del Fold2.
Percepción de sobreprecio frente a competidores
Para los analistas, la explicación de la caída de Samsung no es solo de precio, sino de percepción. Según Ernesto Piedras, el consumidor identificó que Samsung cobraba un sobreprecio de hasta 40% frente a marcas, sobre todo chinas, que ofrecen tecnología y diseño equivalentes o superiores. Como ejemplo, Alberto Piedras realizó un comparativo entre el Honor Magic V2 y su equivalente de Samsung en 12 categorías, desde procesador hasta batería: el equipo de Honor ganaba en la mayoría de los rubros y costaba entre 22,000 y 24,000 pesos, frente a los cerca de 46,000 pesos del Samsung.
Componentes más caros y depreciación rápida
El encarecimiento de componentes, especialmente la memoria RAM, se debe a la migración de la manufactura hacia chips de inteligencia artificial, que dejan mayores márgenes a los fabricantes y desplazan capacidad de producción de otros componentes. Alberto Piedras señala que las empresas rara vez trasladan el alza completa al consumidor; suelen absorber una parte y transferir otra, un balance necesario para no perder más participación de mercado. Además, los analistas documentan una depreciación rápida en estos equipos: un plegable de Honor que sale al mercado en 40,000 pesos puede bajar de los 30,000 pesos en un mes, y encontrarse en marketplaces como Mercado Libre en 26,000 a 28,000 pesos, o hasta 24,000 pesos si se compra dentro de un plan con AT&T. Samsung, en contraste, rara vez baja de los 40,000 pesos.
Oferta limitada en México y lealtad de usuarios
En México, solo tres marcas venden plegables: Samsung, Honor y Motorola. Google no ha traído su Pixel Fold al país, y el rumor de un iPhone plegable de Apple lleva circulando tres o cuatro años sin concretarse. La gama premium del mercado mexicano, donde se ubican los plegables, pasó de representar 4.6% del total en el primer trimestre de 2022 a 8.4% en la actualidad. Cerca del 87% de los equipos vendidos hoy son de gama media-alta o premium, frente a dos de cada tres que eran de gama baja antes de la pandemia. La inversión promedio en un smartphone en México pasó de 2,400 a más de 5,400 pesos. Pero entrar a un plegable exige un mínimo de 25,000 pesos, una barrera que deja fuera a la mayoría. Ahí está, según los analistas, la razón de fondo por la que las marcas insisten en el segmento pese a su tamaño diminuto: la retención. "Una vez que un usuario adopta un plegable, rara vez regresa a un teléfono tradicional", comenta Ernesto Piedras, y la migración entre marcas u operadores en esta gama es mucho menor que en el resto del mercado. Es, dice, una apuesta de lealtad más que de volumen.



