Robot ordeña vacas 62% más rápido que humanos y analiza su salud
Robot ordeña vacas 62% más rápido que humanos

Guadalupe López, veterinaria en el Centro de Agricultura y Agrotecnología Experimental (CAETEC) del Tecnológico de Monterrey, termina su jornada pero no deja de inspeccionar el establo. Desde su celular supervisa qué vacas ya pasaron por el robot de ordeña, cuáles produjeron menos leche de lo esperado, cuánto llevan sin alimentarse o si alguna presenta un comportamiento anómalo. Si el sistema detecta una anomalía, recibe una alerta y sabe que al día siguiente debe revisar al animal personalmente.

El robot que ordeña 24 horas al día

CAETEC, ubicado en el rancho Querétaro, es el laboratorio agropecuario más grande del Tec de Monterrey y funciona como una granja de datos y tecnología. Su protagonista es un brazo robótico capaz de ordeñar las 24 horas del día a un total de aproximadamente 160 vacas. Sin embargo, durante un recorrido por las instalaciones queda claro que sin especialistas capaces de interpretar los datos la tecnología no sería lo mismo.

La automatización no elimina el trabajo humano, pero cambia su naturaleza. Un estudio en 217 granjas en Canadá, reportado por la FAO AGRIS, encontró que tras adoptar robots de ordeña el tiempo dedicado exclusivamente a esa actividad cayó 62%, pasando de 5.2 horas diarias a apenas dos horas. El personal se concentró en supervisar la operación y analizar la información generada por el sistema.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

“La gente piensa que comprar un robot resuelve todo. En realidad el reto está en capacitar al personal para que sepa responder cuando el sistema genera una alerta o surge una emergencia”, menciona Guadalupe López.

Un sistema integrado único en México

El sistema comenzó a implementarse hace aproximadamente 10 años y lleva cuatro años operando a máxima capacidad. Actualmente existen cinco robots de este tipo en México, tres de los cuales están en CAETEC y los otros dos funcionan de manera aislada, por lo que este es el único sistema integrado de ordeña voluntaria en el país.

Cada robot está diseñado para atender una producción cercana a los 2,400 litros de leche al día. Aunque el objetivo principal del establo es la investigación, la innovación y la formación de estudiantes, parte de esa producción se integra a la cadena de suministro de Alpura, con la que el Tec de Monterrey mantiene una alianza estratégica.

El robot puede decirle que no a una vaca

Para el sistema, cada vaca decide cuándo acercarse al robot. Cuando entra al módulo, un microchip la identifica y el software revisa cuánto tiempo ha pasado desde la última ordeña. Si todavía no corresponde, simplemente abre la puerta y la envía de vuelta al corral para que continúe comiendo o descansando.

Si es momento de la extracción, un brazo robótico localiza automáticamente la ubre y coloca las unidades de ordeña. El proceso tarda entre siete y nueve minutos. Durante ese tiempo, el sistema mide la producción de leche, la conductividad, la temperatura y otros indicadores que permiten detectar problemas de salud. Si encuentra residuos de antibióticos o una alteración en la calidad, esa leche se separa automáticamente y nunca llega al tanque de almacenamiento.

Datos que anticipan enfermedades

El robot no solo produce leche, también genera información. Cada chip de las vacas registra cuántas veces pasó por el robot, cuántos litros produjo, cuánto alimento consumió, cuánto tiempo descansó y cuál es su comportamiento. Esta información permite detectar reducciones inesperadas en la producción o señales tempranas de enfermedad antes de que sean visibles para el personal.

Los datos no se quedan en el establo. Se cruzan con registros de alimentación, consumo de agua, emisiones de metano e inclusive con la información que generan otras áreas del campo experimental. La meta es construir modelos que permitan producir más con menos recursos y transferir ese conocimiento a empresas y productores.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Además de registrar la producción de leche, el establo cruza información sobre alimentación, productividad y emisiones de metano. Cada vaca se alimenta en estaciones inteligentes que registran información valiosa relacionada con sensores que miden la producción de leche y cromatógrafos capaces de analizar cuánto metano emite cada animal. Esto con el objetivo de entender cómo pequeños cambios en la alimentación pueden mejorar la productividad sin aumentar el impacto ambiental.

La tecnología cambia el perfil del trabajador

El robot de ordeña es solo una parte del recorrido. En las 70 hectáreas del campo Agro Experimental en Querétaro, los datos también llegan desde drones que sobrevuelan cultivos, tractores guiados por GPS de precisión, sensores instalados en invernaderos y un viñedo donde se monitorean variables para optimizar el uso de agua. La lógica es la misma en cada área: convertir la agricultura basada en información y no únicamente en experiencia.

“El robot es el que toma la decisión sobre el flujo de ordeño, el robot no para, el robot ordeña 24 horas al día siete días de la semana. En dinero es mucho más costoso esta sala de ordeña que una sala tradicional y requiere mucha más capacidad. Este sistema le da al productor vacas más longevas, más saludables y mucho menos inseminaciones”, menciona a Expansión Arturo González de Cosío, director de CAETEC.

Cuando una alarma aparece en el sistema, alguien debe interpretar la información, revisar al animal y decidir qué hacer. Si ocurre una falla eléctrica o hidráulica, el software no resuelve por sí solo el retraso que se genera en la operación. Por esto mismo, uno de los mayores retos no es instalar la tecnología sino formar al personal capaz de operarla.

Veterinarios, técnicos e ingenieros reciben capacitación constante para detectar información y reaccionar ante cualquier anomalía. Además, el centro recibe con frecuencia a productores y ganaderos interesados en conocer cómo incorporar ese tipo de herramientas a sus propios establos, no solo desde la perspectiva tecnológica sino también desde la gestión de datos y operación.