Gobierno federal enfrenta crisis fiscal por subsidios a gasolinas ante conflicto internacional
El Gobierno federal de México no podrá contener el alza en los precios de la gasolina si la guerra en Medio Oriente se extiende por un mes más, según alertó el académico Israel Macías de la Universidad Panamericana. El experto señaló que los subsidios y estímulos fiscales implementados por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum han afectado gravemente la planeación fiscal prevista para este año.
Destrucción de la planeación fiscal
"Se ha destruido la planeación fiscal que tenía hecha el gobierno para este año", advirtió Macías en referencia a las medidas aplicadas sobre el diésel, gasolina Magna y Premium. El especialista explicó que si el conflicto internacional dura dos o tres semanas más, podrían realizarse ajustes, pero si se extiende más de un mes, "va a complicar seriamente las cuentas del Gobierno federal".
El problema central radica en los ingresos fiscales por recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que estaban proyectados en el presupuesto. "Es dinero con el que ya estaban contando que iban a tener y que ya han comprometido en el gasto", comentó el académico.
Ajustes presupuestales inevitables
Según el análisis del especialista, el Gobierno federal deberá realizar ajustes significativos en el gasto público para cubrir sus obligaciones, lo que podría traducirse en:
- Recortes en los presupuestos de las secretarías federales
- Reducción de recursos asignados a los estados
- Disminución en la inversión pública programada
"La Secretaría de Hacienda debe estar trabajando en un escenario realmente complicado en el que terminan haciendo recortes severos a los proyectos de gasto de este año", afirmó Macías.
Riesgo de ruptura del acuerdo con gasolineros
El especialista recordó que el acuerdo con gasolineros para topar el precio de la gasolina Magna en 24 pesos y el diésel en 28.5 pesos es un pacto voluntario. Si el alza en los costos internacionales y la guerra se prolongan, los empresarios podrían optar por salirse del acuerdo.
"Pues nadie va a estar operando para perder dinero. Es algo que cada vez es menos posible de sostener", señaló el académico, destacando la presión económica que enfrentan los distribuidores de combustibles.
Opciones limitadas y consecuencias dolorosas
Para mantener los precios controlados, la administración federal tendría que elegir entre dos opciones igualmente problemáticas:
- Recortes presupuestales severos: "Es muy difícil tener otra opción más que de plano meterle tijera al presupuesto, que de por sí está en una condición lamentable, y quitarles dinero a los estados".
- Contratación de más deuda pública: "La opción de la deuda es la menos recomendable, pero es la que aparentemente menos dolor va a causar en el corto plazo".
Macías subrayó que incrementar la deuda "significa meterle más presión a un crecimiento de la deuda, que de por sí ya está en una condición crítica". Sin embargo, reconoció que políticamente resulta más conveniente esta opción que transferir los costos a estados, municipios y secretarías en el corto plazo.
La situación expone la fragilidad de la estrategia fiscal del gobierno ante factores externos incontrolables, colocando al país en una encrucijada económica que requerirá decisiones difíciles en las próximas semanas.



