Industria del calzado mexicana reinventa su modelo con insumos asiáticos
La industria zapatera de México ha implementado una estrategia de reingeniería productiva tras los efectos de la pandemia de COVID-19, recurriendo a la importación de materiales desde China y otras naciones del lejano oriente para maquilar calzado en territorio nacional y posteriormente exportarlo al mercado estadounidense.
El modelo de triangulación comercial
Empresarios de Guanajuato, particularmente de la región de San Francisco del Rincón y León, han encontrado en este esquema una alternativa viable frente a los altos costos de los insumos mexicanos. "Nosotros lo que hacemos es que todo lo de plástico, lo traemos de China o cualquier otro país asiático", explicó Jaime, propietario de una empresa local.
Los materiales más comúnmente importados incluyen:
- Suelas de plástico y polímeros
- Forros de fibras plásticas
- Materiales sintéticos para el corte superior
- Hormas para dar forma al calzado
- Agujetas en menor porcentaje
Estos insumos provienen principalmente de China, aunque también llegan desde Tailandia, Bangladesh, India y Vietnam, países que ofrecen precios considerablemente más bajos que el mercado nacional.
Ahorros sustanciales y marco legal
Los empresarios reportan ahorros de hasta el 60% al utilizar materiales asiáticos en lugar de insumos mexicanos. Jaime destacó que este proceso es completamente legal: "No es ilegal en absoluto. Simplemente al armar el calzado aquí en México, es en automático, calzado mexicano, porque son mexicanos los que lo arman".
La Norma Oficial 020 establece los requisitos de etiquetado, exigiendo que se indique el origen de los materiales utilizados en cada componente del calzado, junto con el registro federal de contribuyente de la empresa y la leyenda "Hecho en México".
El fenómeno de los clones y las demandas internacionales
Un caso particular que ha generado controversia involucra a empresarios, algunos de origen coreano, que han clonado marcas internacionales de tenis como Nike y Adidas para exportarlos principalmente a California. Estos productos, conocidos coloquialmente como "zapatos patito", llegaron a alcanzar una calidad superior a los originales con precios significativamente más bajos.
"Tiendas en Los Ángeles ofrecían los tenis y era prácticamente imposible distinguir un clon de un original", relató Jaime. Este fenómeno provocó demandas por parte de las corporaciones afectadas, aunque las consecuencias recayeron principalmente en los distribuidores más que en los fabricantes mexicanos.
Obstáculos aduaneros y corrupción
El proceso de importación enfrenta desafíos significativos en las aduanas mexicanas. Gabriel, empresario de León, denunció que funcionarios corruptos aprovechan la situación para exigir pagos ilegales: "Lo que quieren es el varo, el dinero. No todos, pero cuando te paran el material, te paran la producción y cada hora que pase, le pierdes".
Esta burocracia y corrupción ralentiza la industria, afectando la competitividad de un sector que ha encontrado en la triangulación comercial una vía para sobrevivir en el mercado global.
Elementos nacionales en la producción
A pesar de la predominancia de materiales importados, algunos componentes siguen siendo de origen mexicano. Las cajas de cartón que contienen los zapatos, independientemente de si se trata de botas, tenis, calzado para dama, huaraches o zapatos formales, generalmente se fabrican localmente.
Este modelo híbrido, que combina insumos asiáticos con mano de obra y algunos materiales mexicanos, representa una adaptación pragmática de la industria del calzado frente a las realidades del comercio global y las presiones competitivas del mercado internacional.
