Secuestro de mineros en Sinaloa desnuda crisis de seguridad y divide al cártel
En la sierra de Concordia, al sur de Sinaloa, al menos 12 pueblos lucen desiertos, con el silencio solo interrumpido por camiones esporádicos. Este escenario desolador es el telón de fondo del secuestro de diez trabajadores de una mina de plata y oro de la empresa canadiense Vizsla Silver a finales de enero, un episodio que ha aumentado el miedo local y generado fuertes cuestionamientos sobre las mejoras en seguridad proclamadas por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Violencia que fractura comunidades y desmiente narrativa oficial
Fermín Labrador, un anciano de 68 años de Chirimoyos, explica que la mayoría de los vecinos han huido por temor a las dos facciones enfrentadas del Cártel de Sinaloa, que tienen sitiada la región desde septiembre de 2024. Otros, añade, fueron "invitados" a irse. La desaparición de los mineros, con cinco ya localizados sin vida en una fosa clandestina, no solo intensifica el pánico, sino que derrumba la narrativa gubernamental de un control progresivo de la inseguridad.
David Saucedo, analista, asegura que este suceso evidencia cómo Sheinbaum ha "administrado el conflicto" mientras la guerra interna del cártel se extiende, fracturando a la sociedad sinaloense y obligándola a tomar partido. A pesar del despliegue militar reforzado por la presidenta, que incluyó más tropas, búsquedas aéreas y la visita del titular federal de Seguridad, Omar García Harfuch, la tranquilidad no ha llegado a los habitantes.
Operativos que no traen paz y temores crecientes
Roque Vargas, activista por los derechos de desplazados, señala que el incremento de fuerzas de seguridad ha dispersado a los criminales, pero también genera miedo a ataques por confusión, como ya ocurrió en otros puntos del estado con militares investigados por muertes de civiles. "Estamos prácticamente abandonados", lamenta, reflejando una sensación de abandono en comunidades donde maestros, médicos y transporte público escasean por el riesgo.
La división del cártel se agudizó tras la detención de Ismael "El Mayo" Zambada, llevando a una batalla sangrienta entre sus seguidores y los de "Los Chapitos" por el control del tráfico de fentanilo. García Harfuch declaró que los sospechosos arrestados pertenecen a la facción leal a los hijos de "El Chapo" y confundieron a los mineros con miembros rivales, aunque no se ha esclarecido cómo ocurrió esto.
Minas como blanco del crimen y hermetismo empresarial
Las minas en México, junto con cultivos como el aguacate, son focos de atención para el crimen organizado, utilizadas para extorsión o robo de materiales. Saucedo destaca que, en algunos casos, las empresas han aprovechado grupos armados para contener protestas sociales. Vizsla Silver paralizó actividades por seguridad en abril, reanudándolas un mes después, pero ha mantenido hermetismo, sin responder a solicitudes de comentarios, aunque afirma buscar a los trabajadores restantes.
El gobierno mexicano niega registros de extorsión a Vizsla, pero Sheinbaum anunció comunicación con empresas mineras, muchas canadienses, para ofrecer apoyo. Mientras, en El Verde, Marisela Carrizales y colectivos de búsqueda supervisan a las autoridades, exigiendo más excavaciones ante información de fosas clandestinas adicionales, donde se hallaron 10 cuerpos, cinco identificados como mineros.
Ola de secuestros y desplazamiento forzado en Sinaloa
La violencia se extiende más allá de las minas: en Mazatlán, casos recientes incluyen el secuestro de seis turistas mexicanos en febrero, con una mujer y una niña rescatadas, pero los hombres desaparecidos. Aunque el gobierno reforzó seguridad para el carnaval, en las montañas, el miedo persiste, con Labrador describiendo viajes riesgosos de 9 kilómetros a pie por la falta de transporte público, cuyo responsable desapareció en diciembre.
Este episodio no solo subraya la fragilidad de la seguridad en Sinaloa, sino que pone en entredicho las estadísticas oficiales de reducción de homicidios, revelando una realidad donde el crimen organizado sigue imponiendo su ley, con comunidades atrapadas en el fuego cruzado y familias clamando por justicia en medio de la desesperanza.



