Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó utilidades por 18 mil millones de pesos durante el segundo trimestre de 2026, pero el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advierte que estos resultados no representan una recuperación financiera de la empresa, pues responden a factores extraordinarios y no a una mejora estructural.
Utilidades extraordinarias, no estructurales
Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO, explicó en entrevista con Pascal Beltrán del Río para Imagen Radio que el resultado positivo de Pemex se debe a un precio promedio del petróleo de 89 dólares por barril y a las aportaciones del Gobierno federal, que superan los 100 mil millones de pesos en el año. "Si quitáramos esas aportaciones gubernamentales, el resultado de Pemex se vería muy distinto", sostuvo.
En contraste, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantiene un desempeño positivo, con utilidades acumuladas de 47.6 mil millones de pesos en lo que va del año. "Al final del día la hoja de resultados es positiva", señaló, aunque advirtió que la CFE enfrenta un aumento en su pasivo laboral y mantiene una deuda elevada de largo plazo.
Pérdidas acumuladas y deuda elevada
En el caso de Pemex, las utilidades trimestrales contrastan con las pérdidas acumuladas de 27 mil millones de pesos en lo que va de 2026. Ocampo comparó el desempeño de la petrolera mexicana con el de Exxon, Shell, BP o Petrobras, y afirmó que "el resultado de Pemex es pequeño; sus utilidades son limitadas considerando que fue un trimestre extraordinario para un operador petrolero".
La petrolera enfrenta problemas estructurales derivados de la menor exportación de crudo para privilegiar la refinación, actividad que históricamente genera pérdidas para la empresa, además de la falta de recursos para invertir y revertir la caída en la producción. Pemex continúa siendo la petrolera más endeudada del mundo, con pasivos cercanos a 77 mil millones de dólares.
Sin cambios estructurales
Ocampo subrayó que estos resultados no implican una mejora en la salud financiera de Pemex, pues no se han implementado cambios estructurales que permitan una recuperación sostenible. La dependencia de factores externos, como el precio del petróleo y las aportaciones gubernamentales, deja a la empresa en una posición vulnerable ante cambios en el mercado.
El especialista concluyó que, sin una estrategia integral que aborde la deuda, la producción y la refinación, Pemex seguirá enfrentando desafíos financieros significativos en el mediano y largo plazo.



