La tercera ronda de conversaciones entre México y Estados Unidos en el marco del T-MEC comenzó este martes en la Ciudad de México, con una agenda de 13 reclamos por parte del gobierno mexicano. La delegación estadounidense, encabezada por la Oficina del Representante Comercial (USTR), fue recibida por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en reuniones que se extenderán hasta el 23 de julio.
Aranceles en el centro de las quejas
El primer bloque de reclamos se concentra en las medidas arancelarias de Estados Unidos. México cuestionará la sobretasa temporal de 10% aplicada mediante la Proclamación 11012, así como los gravámenes de la Sección 232 sobre acero, aluminio, productos derivados y vehículos ligeros. La agenda también incluye aranceles e investigaciones estadounidenses sobre madera, vehículos pesados, semiconductores, productos farmacéuticos y cobre.
Estas medidas han reducido parte de la ventaja que México conserva frente a países sin tratado, aun cuando la mayoría de las exportaciones que cumplen las reglas de origen del T-MEC mantienen acceso preferencial. La Secretaría de Economía informó que la prioridad mexicana es preservar la ventaja arancelaria del tratado y mantener a México como el principal exportador hacia Estados Unidos.
Incumplimiento en reglas de origen automotrices
Otro punto crítico es el incumplimiento estadounidense del fallo del panel sobre las reglas de origen automotrices. México y Canadá ganaron esa controversia, pero Washington no ha modificado por completo su interpretación sobre cómo contabilizar el contenido regional de los vehículos. México también lleva a la mesa barreras aplicadas por gobiernos estatales, como las normas de bienestar animal de California y un impuesto de Florida que afecta al aguacate mexicano.
A esto se suma la nueva regulación de etiquetado para productos cárnicos que permite usar la leyenda “Product of USA” solo cuando los animales nacieron, fueron criados, sacrificados y procesados en territorio estadounidense.
Del tomate a las remesas
La lista incorpora restricciones que afectan el ingreso de productos mexicanos, así como la terminación del Acuerdo de Suspensión del Tomate, que abrió la puerta al cobro de cuotas compensatorias a las exportaciones mexicanas. También incluye el impuesto de 1% sobre las remesas enviadas desde Estados Unidos al extranjero, una medida que México considera perjudicial para millones de hogares que reciben estos recursos.
En materia laboral, el gobierno mexicano planteará lo que identifica como un uso excesivo o indebido del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida. Este instrumento permite investigar presuntas violaciones a la libertad sindical y la negociación colectiva en centros de trabajo específicos, pero México busca establecer límites más claros a su aplicación.
Sanciones a agentes aduanales y triangulación
La agenda suma además las sanciones laborales impuestas a agentes aduanales mexicanos y las irregularidades detectadas en operaciones de comercio exterior, como triangulación de mercancías, facturación falsa, subvaluación y contrabando técnico.
En total, los 13 reclamos de México en la tercera ronda del T-MEC reflejan una negociación que ya no gira únicamente alrededor de la continuidad del tratado. México busca contener medidas estadounidenses que han modificado de manera gradual las condiciones de acceso al mercado norteamericano.
La tercera ronda ocurre después de los encuentros celebrados en mayo en la Ciudad de México y en junio en Washington. En esas reuniones, ambos gobiernos abordaron asuntos como el acero, el aluminio, la industria automotriz, la agricultura y la seguridad económica.



