En el marco del Día del Maestro, la historia de Laura Márquez Chávez ejemplifica la labor silenciosa de quienes enseñan a leer y escribir a los adultos mayores en México. Con 35 años de trayectoria en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), Laura no solo ha alfabetizado a cientos de personas, sino que ha luchado contra los prejuicios que rodean a la educación de adultos.
Un inicio inspirado en el arte
En 1988, un cartel callejero con el mural La maestra rural de Diego Rivera la llevó al INEA. Buscaba materiales para enseñar a su madre, pero terminó convirtiéndose en voluntaria. Hoy, como técnica docente en Iztacalco, coordina círculos de estudio y, ante la falta de asesores, vuelve a dar clases directamente.
Desafíos cotidianos
Laura enfrenta múltiples retos: la deserción de asesores, la falta de espacios fijos y los estigmas sociales. "Es difícil convencer a las personas porque familiares les dicen: '¿Para qué estudias si ya estás viejo?'", comenta. Además, los cambios en los lineamientos del INEA en 2024 han dificultado la incorporación de nuevos voluntarios, al exigir bachillerato completo.
La figura del asesor
Los asesores voluntarios son el pilar del INEA, pero muchos abandonan al no recibir un salario fijo. Laura asume entonces la dirección de los grupos, lo que afecta la confianza de los alumnos. "Yo sí me siento maestra", afirma, defendiendo su labor más allá del reconocimiento formal.
Historias que transforman
Laura también actúa como psicóloga, escuchando relatos de mujeres que fueron excluidas de la educación por su género. "Nos dicen que el INEA no aporta nada, pero aportamos educación", subraya. Para ella, la mayor recompensa es ver a sus alumnos obtener un certificado que les cambia la vida.
Testimonio de una asesora
Luz María Goytia, asesora del INEA desde hace años, denuncia la falta de apoyo gubernamental. "Carecemos de materiales y espacios; nosotros aportamos de nuestros recursos", señala. A pesar de las carencias, ambas coinciden en que la enseñanza es una misión que trasciende.
El maestro que nunca deja de aprender
Por otro lado, Felipe Victoriano, profesor de la UAM Cuajimalpa con 22 años de experiencia, reflexiona sobre el rol del docente en la era digital. "Las tecnologías han trastornado la enseñanza; debemos aprender de los estudiantes para mantener su interés", afirma. Para él, ser maestro implica "profesar" valores y mantenerse en constante aprendizaje.
En este Día del Maestro, las voces de Laura, Luz María y Felipe recuerdan que la docencia va más allá del aula: es un compromiso con la transformación social y el aprendizaje continuo.



