Marx Arriaga concluye su etapa en la SEP tras protesta prolongada en oficina
Después de permanecer cuatro días consecutivos encerrado en su oficina dentro de las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública, como forma de manifestación ante el intento de desalojo que enfrentó, Marx Arriaga Navarro finalmente recibió el documento oficial que lo separa de su cargo como titular de la Dirección General de Materiales Educativos.
Un final laboral bajo los reflectores mediáticos
En su escritorio, rodeado por numerosos medios de comunicación y mientras firmaba una serie de páginas contractuales para confirmar la terminación de su relación laboral con la dependencia gubernamental, el Doctor en Filología Hispánica mostró con orgullo el oficio que le fue entregado. Arriaga afirmó que este documento representa "lo mínimo que cualquier trabajador debería recibir" cuando un empleador decide finalizar la relación laboral, marcando así el fin de su etapa en la institución educativa.
Rechazo a otras ofertas y retorno a las aulas
El exfuncionario confirmó que, a pesar de que el Gobierno federal le ofreció otros puestos alternativos para permanecer dentro de la administración pública, decidió declinar todas las propuestas porque considera que "su verdadero lugar está en las aulas". Explicó que aceptó originalmente el cargo en la SEP porque se alineaba perfectamente con el movimiento de transformación educativa de la Nueva Escuela Mexicana, pero ahora regresará a su vocación fundamental: impartir clases.
"La lucha es pedagógica, no es la lucha por algún puesto específico", declaró Arriaga durante su salida. "Aunque comprendo que para ciertos sectores y movimientos sociales, ocupar las instituciones resulta fundamental porque no podemos cambiar el sistema desde fuera, como la lucha que estamos impulsando aquí es esencialmente pedagógica, el lugar donde debe desarrollarse es en las aulas de todo el país".
Desacuerdos fundamentales con la dirección de la SEP
El académico aseguró que el principal motivo de su descontento con la institución fue el descubrimiento de que la "SEP neoliberal" había firmado convenios que exigían eliminar contenidos de memoria histórica de los libros de texto gratuitos. Para Arriaga, esta decisión representaba un grave retroceso en el movimiento educativo transformador que tanto había defendido durante su gestión.
Últimas acciones antes de la destitución formal
Durante esos cuatro días finales de encierro protesta, Arriaga continuó realizando sus funciones de manera normal. Su último acto administrativo significativo fue lograr la firma de 105 plazas, un procedimiento que llevaba meses en proceso y que solo requería su rúbrica final para concluirse, justo antes de que fuera destituido formalmente de su cargo.
El episodio marca el final de una etapa controvertida en la dirección de materiales educativos, donde Arriaga se había destacado por su defensa de contenidos históricos críticos y su compromiso con la transformación pedagógica del sistema educativo mexicano.



