Como lo comenté ayer aquí, sigo pensando que la pifia monumental de anunciar la reducción del ciclo escolar al 5 de junio pudo tratarse de un distractor de alto riesgo para romper, al menos unos días, la conversación de las últimas tres semanas del caso Rocha Moya y la narcopolítica que reclama combatir el gobierno de Estados Unidos a México.
Marcha atrás al recorte escolar
Como se veía venir, esa ocurrencia era insostenible y ayer el Consejo Nacional de Autoridades Educativas, integrado por todas y todos los secretarios de Educación del país, dio marcha atrás por un acuerdo tomado por unanimidad al anuncio que hizo el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, el jueves pasado, de que el ciclo escolar finalizaría el 5 de junio, por las olas de calor que se pronosticaban y por la realización del Mundial de Futbol.
Todavía ayer antes de la reunión del Consejo Educativo, este funcionario, ex dirigente nacional de Morena, trataba de justificar esta decisión, que provocó toda una serie de reacciones en contra, al señalar que “la escuela no es guardería”, y que después del 15 de junio no se enseña nada en los planteles escolares porque todo son actividades administrativas.
Versiones sobre la decisión
Aunque insisto que muy difícilmente el titular de la SEP hubiera podido tomar una decisión tan delicada como recortar el ciclo escolar sin consultar a la Presidenta, ayer circularon versiones de que sí se fue por la libre, y a petición de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, para que los capitalinos no salieran a las calles y evitar así una crisis de movilidad en la ciudad que gobierna.
De confirmarse estas versiones, lo mínimo que podría hacer la Presidenta sería cesar a Delgado por su falta de lealtad y por crearle un problema donde no lo había, así como provocar un nuevo episodio de contradicciones entre la Presidenta y otro miembro de su gabinete, que volvieron a exhibir la falta de control presidencial hacia su equipo de Gobierno.
Si no lo despide, será porque no existió esta petición y la Presidenta fue consultada por Delgado antes del anuncio del jueves. Si no lo destituye por el respaldo de algunos sectores duros del morenismo, entonces de plano es cierta la debilidad de la Presidenta en el partido del que es fundadora.
Calidad educativa en entredicho
Pero más allá de esta eventual disputa de poder a Sheinbaum, lo que debe dejarnos este desaguisado es voltear de nuevo al tema de la calidad educativa, y abrir y mantener el debate de lo que ha dejado la llamada Nueva Escuela Mexicana, luego de todos los reclamos que se dieron por los contenidos de los nuevos libros de texto en la pasada administración de Andrés Manuel López Obrador. No podemos perder de vista que el de México es el sistema educativo que está en los últimos lugares de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).



