Bioterio de la UAEH: Un modelo de excelencia ética y científica en investigación animal
El uso de animales en la investigación científica y la docencia universitaria ha sido, durante décadas, un tema de intenso debate ético y legal. En este contexto, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) ha establecido un referente nacional a través de su Bioterio, un espacio especializado que combina infraestructura de vanguardia con un compromiso inquebrantable con el bienestar animal.
Certificación federal de máxima categoría
El director del Bioterio universitario, Héctor Hernández Domínguez, reveló que tras un proceso iniciado en 2007, la institución alcanzó un hito histórico el 19 de agosto de 2025 al obtener la autorización federal tipo C bajo la Norma Oficial Mexicana NOM-062-ZOO-1999. Esta certificación, otorgada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), posiciona al Bioterio de la UAEH entre los seis mejores del país.
"Esta acreditación nos permite realizar actividades que van desde la reproducción y crianza hasta la investigación científica y docencia, siempre bajo los más altos estándares", explicó Hernández Domínguez.
El Comité Institucional: Garante de la ética
Un elemento fundamental para alcanzar esta certificación fue la creación del Comité Institucional para el Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio (CICUAL). Este organismo, integrado por profesores, investigadores, técnicos especializados y un representante de la sociedad civil, revisa y aprueba cada protocolo de investigación que involucra animales vivos.
"El CICUAL no es un mero requisito burocrático, sino la piedra angular que garantiza el bienestar animal y la calidad científica en nuestra institución", destacó el director.
Principio de las Tres Erres en acción
El trabajo del Bioterio se fundamenta en el principio internacional de las Tres Erres, aplicado de manera tangible en cada proceso:
- Reducción: Se evita el uso de un animal por alumno en prácticas docentes, fomentando el trabajo en equipo y complementando con material audiovisual.
- Refinamiento: Personal especializado realiza manipulaciones y técnicas que minimizan el estrés de los especímenes gracias a su vínculo diario con los animales.
- Reemplazo: Se incorporan tecnologías como modelos in vitro, equipos para mediciones no invasivas e incluso impresión de órganos 3D.
Libre albedrío y transparencia institucional
Un avance significativo fue la implementación de prácticas de libre albedrío, iniciativa que surgió de la inquietud de un estudiante. Este sistema permite que cualquier alumno que, por convicción personal, no desee manipular animales vivos, reciba la misma formación en espacios equipados con recursos audiovisuales.
La transparencia se asegura mediante auditorías regulares de autoridades federales y universitarias. Cada dos años, el Bioterio renueva su acreditación federal y, anualmente, recibe visitas de supervisión que revisan exhaustivamente documentación, instalaciones y procedimientos.
Compromiso con la comunidad científica y social
Hernández Domínguez hizo un llamado al público para mantenerse informado a través de fuentes confiables y participar en los cursos y visitas guiadas que ofrecen mensualmente. "El conocimiento es la mejor herramienta para evitar caer en juicios o malinterpretar procedimientos científicos legítimos", afirmó.
Como ejemplo de las prácticas validadas, mencionó las técnicas de extracción de sangre, que se realizan sin causar dolor y calculando volúmenes seguros para no dañar al animal.
Este riguroso enfoque ha permitido que los resultados de investigación realizados en la UAEH sean publicados en revistas científicas de alto impacto, pues cada proyecto cuenta con los avales legales y éticos requeridos internacionalmente.
El trabajo del Bioterio de la UAEH demuestra cómo la ciencia y la ética pueden avanzar de la mano cuando existe voluntad institucional y compromiso social. Al abrir sus puertas y mantener una política de transparencia, la universidad fortalece la confianza en sus procesos y sienta las bases para una cultura de respeto y bienestar animal que inspira a nuevas generaciones de investigadores.
