El boom de los seminuevos pierde fuerza; compradores regresan a autos nuevos
Seminuevos pierden fuerza; nuevos ganan terreno

La recuperación en la disponibilidad de vehículos nuevos, una oferta de crédito más amplia y la mayor competencia en precios, impulsada por la entrada de nuevas marcas, comenzaron a modificar las preferencias de compra de los consumidores en México. El resultado ya se refleja en el mercado: las ventas de autos seminuevos se desaceleran, mientras los vehículos nuevos recuperan atractivo.

Durante el primer semestre del año, las ventas de vehículos seminuevos por concesionario registraron una disminución de 1.6% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de SimDataGroup. En contraste, las ventas de vehículos nuevos crecieron 5.3% en el mismo lapso, de acuerdo con cifras del Inegi, reflejando un cambio en las preferencias de compra de los consumidores.

El fin de una era de escasez

El cambio representa un giro frente al escenario que predominó entre 2022 y 2023, cuando la escasez global de vehículos nuevos, provocada por las disrupciones en las cadenas de suministro tras la pandemia de covid-19, convirtió a los autos usados en una de las alternativas más demandadas por los consumidores. Esa coyuntura elevó los precios de los vehículos nuevos y redujo la disponibilidad en las agencias, lo que impulsó tanto la demanda como el valor de los seminuevos.

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Hoy, sin embargo, el mercado transita hacia una nueva etapa, marcada por inventarios más amplios y precios más competitivos en el segmento de unidades sin uso previo. Uno de los indicadores que evidencia este cambio es la velocidad con la que los concesionarios logran colocar los vehículos usados. Mientras que en 2022 el 85% de los autos seminuevos se vendía en un plazo menor a 90 días, actualmente esa proporción descendió a 76%, lo que significa que el inventario permanece más tiempo en los pisos de venta.

Inventarios más largos elevan los costos

“Tuvimos una caída. ¿Qué significa esto? Que los vehículos pasan más tiempo en los inventarios de los concesionarios antes de ser vendidos porque al día de hoy los que se venden en menos de tres meses son el 76%. Es un buen porcentaje, pero es alarmante que este número vaya a la baja”, explica Fernando Medina, director Global de Data Analytics de SimDataGroup.

Para las distribuidoras, una menor rotación implica algo más que un retraso en las ventas. Conforme transcurre el tiempo, los vehículos usados pierden valor de mercado, reduciendo el margen que pueden obtener al comercializarlos. A ello se suma el costo financiero de mantener el inventario inmovilizado. Los distribuidores suelen adquirir los vehículos mediante esquemas de financiamiento conocidos como Plan Piso, por los que pagan intereses mientras la unidad permanece sin vender.

“Tener mucho tiempo un vehículo en el concesionario implica para el distribuidor el pago de intereses, porque normalmente cuando adquieren el coche no lo hacen con capital al 100%. Toman créditos que se llaman Plan Piso y que generan intereses. Si tienen el vehículo demasiado tiempo, los intereses pueden llegar a ser incluso mayor que la utilidad que pueden generar sobre el coche”, señala Medina.

La normalización del mercado cambia las preferencias

El auge que vivió el mercado de seminuevos durante la pandemia respondió a una combinación de baja oferta y altos precios en los vehículos nuevos. De acuerdo con cifras de J.D. Power, el precio promedio de un automóvil nuevo aumentó 16% en 2023, al pasar de 399,000 a 464,000 pesos. En ese contexto, los vehículos usados no solo incrementaron su demanda, sino que incluso algunos propietarios llegaron a recibir ofertas de las agencias para recomprar sus unidades debido a la falta de inventario.

Ese escenario comenzó a revertirse con la recuperación de la producción automotriz global y el crecimiento de la manufactura china, que incrementó la disponibilidad de modelos y presionó los precios del segmento de nuevos. La mayor competencia, particularmente por la llegada de fabricantes chinos, devolvió competitividad a los vehículos sin uso previo, reduciendo la diferencia de precio respecto a los seminuevos.

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Para Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), el acceso al financiamiento también está modificando las decisiones de compra. “Cuando se combina la disponibilidad de crédito a plazos amplios de cinco y seis años para liquidar un vehículo nuevo, está resultando para algunos clientes más atractivo optar por un vehículo nuevo que la compra de un vehículo seminuevo justo en el rango de antigüedad que predomina en las concesionarias, que es de uno a tres años”, comenta.

Concesionarios se enfocan en unidades más recientes

El cambio también se observa en la composición del inventario que aceptan los distribuidores. Mientras hace algunos años las agencias incorporaban con mayor frecuencia vehículos de cuatro años o más de antigüedad, hoy concentran su oferta en unidades más recientes para reducir riesgos de depreciación y acelerar su comercialización. “Hoy dominan los vehículos de antigüedad de tres años, pero luego caen abruptamente a partir del cuarto año. ¿Qué significa esto? Que los concesionarios antes estaban más receptivos a comprar y vender vehículos con una antigüedad mayor a tres años, pero hoy día ya se están enfocando en modelos más recientes, lo cual obedece al comportamiento que traíamos antes del 2020”, explica Medina.

Los especialistas consideran que el mercado de seminuevos enfrenta ahora una etapa de ajuste después del auge extraordinario registrado durante la pandemia. “Lo que vemos a nivel de datos es que sí hay un reto por parte de los concesionarios y distribuidores por la inversión que hacen para poner el propio concesionario de marca, para mantenerlo. Entonces sí es un panorama retador para los inversionistas, ciertamente”, concluye Medina.