En diciembre de 2025, César Arnulfo Cravioto, entonces secretario de Gobierno de la Ciudad de México, coordinó un operativo policial para desalojar a mil perros del Refugio Franciscano, en Cuajimalpa. El predio estaba en litigio y una de las partes aún tenía tiempo para presentar una apelación, pero el funcionario movilizó a la policía sin esperar la resolución. La acción favoreció a la Fundación Antonio Haghenbeck, cuyo fundador había donado el valioso terreno para animales desamparados que eran atendidos por particulares.
De acuerdo con la columna Capital político, de Adrián Rueda, la avaricia de algunos representantes de la fundación se unió a la corrupción oficial. Los perros quedaron sin techo y muchos de ellos murieron. Además, se abrió la posibilidad de que desarrolladores inmobiliarios realicen proyectos en ese lugar.
El desalojo y la decisión de Cravioto
El operativo, descrito como impresionante, usó toda la fuerza del Estado. Lo que llamó la atención es que Cravioto movilizara fuerzas policiacas y judiciales en un litigio donde una de las partes estaba en tiempo para apelar. El funcionario, morenista y cercano a Clara Brugada, decidió no respetar la ley, según la columna.
A mitad de febrero se conoció el porqué de su eficiencia: vecinos presentaron pruebas de que el funcionario llevaba 15 años viviendo en un departamento de la Fundación Antonio Haghenbeck, en la calle de Newton, en Polanco, una zona donde solo viven los ricos. Al sentirse descubierto, Cravioto aceptó que vivía ahí, a cambio de una renta, pero jamás mostró contrato. Para el autor, era obvio que estaba "de gorra", a cambio de los favores que desde el oficialismo hacía a los representantes de la fundación.
Ratificación pese a la "transa"
Esa evidente transa no impidió que Brugada lo ratificara al frente del Gabinete Contra los Despojos, un organismo que esta semana será reforzado. Cravioto seguirá como su cabeza, en un problema que, según la columna, "crece como espuma" en la capital.
Mientras la jefa de Gobierno —llamada "la doñita del Zócalo" por el columnista— proclama que hay cero tolerancia a los despojos, no hay día que no se conozca uno, ahora en zonas de alta plusvalía. Por ello, no falta quien sospeche que se busca desestabilizar a gobiernos de oposición. La administración local piensa que los capitalinos son tontos, pues a pesar de sus antecedentes, el coordinador seguirá siendo Arnulfo.
Cravioto y Martí Batres, desde sus épocas como perredistas, controlan las invasiones y la vivienda popular para aumentar su clientela electoral. La columna sostiene que como ni Clara ni los suyos sufren despojos, se les hace fácil "seguir echando choros que nadie cree". El texto insta a proteger a los ciudadanos, sobre todo a los mayores.
El riesgo de la justicia por propia mano
La impunidad y la desesperación pueden llevar a los ciudadanos a tomar la justicia en sus manos, como doña Carlota en Chalco. La columna plantea: "¿Qué pasaría si un vecino, en la desesperación, defiende su propiedad dando muerte a los invasores?" La respuesta es que iría a prisión, mientras Arnulfo seguiría como una especie de Ombudsman de los Despojados. El artículo cierra con un reproche directo: "¿En serio, Brugada?"
El PRD CDMX presenta su ruta hacia 2027
En otro tema, los dirigentes legítimos del PRD en la Ciudad de México darán la cara este día. Mes y medio después de que la Sala Superior del Tribunal Federal Electoral los reconociera, los integrantes del Comité Directivo local presentarán su ruta hacia las elecciones de 2027. Aunque el Instituto Electoral capitalino ya les había recibido la documentación que los acredita, ni Karla López, Iván Galindo, Polimnia Romana, Carmen Rocha ni Rocío Sánchez habían salido a la luz.
La presentación oficial servirá para que aclaren, de una vez por todas, quién es quién en el "sol azteca". La columna señala que será interesante escuchar lo que tengan que decir, en un contexto de definiciones rumbo a los próximos comicios.



