México-EU: hechos y cooperación que la retórica esconde
México-EU: hechos y cooperación que la retórica esconde

En una planta de Chiapas, técnicos mexicanos crían millones de moscas estériles que se liberan desde el aire para interrumpir el ciclo del gusano barrenador, la plaga que cerró la frontera al ganado. Este programa, diseñado y supervisado por México y Estados Unidos de manera conjunta, representa un ejemplo de cooperación bilateral que no ocupa titulares. Ninguna de esas moscas ha dado jamás un discurso, pero dicen más sobre la relación bilateral que cualquier conferencia de prensa.

La ciencia política tiene un nombre para esta distinción. James Fearon llamó cheap talk a la palabra que no cuesta nada emitir, frente a las señales costosas —aquellas que comprometen recursos, tiempo o capital político— y que sí revelan intenciones. Robert Putnam, por su parte, explicó que todo gobernante negocia en dos tableros a la vez: el internacional, donde se acuerda, y el doméstico, donde se aplaude. La retórica presidencial se fabrica para el segundo tablero; los hechos viven en el primero. Leer la relación México-Estados Unidos por los dichos es mirar el tablero equivocado. Una amenaza tuiteada no cuesta nada; una frontera reabierta cuesta un año de trabajo verificable. Es la diferencia entre comunicar y gobernar.

Hechos recientes que contradicen la retórica

Los hechos de las últimas semanas forman su propia lista. Uno: pese al nuevo ajuste arancelario de Washington, 85% de las exportaciones mexicanas sigue entrando sin pagar aranceles bajo el T-MEC, la posición más favorable frente a cualquier otro país. Esto no es un milagro, sino el resultado de una negociación semanal. La mesa sigue puesta: México negocia bajar de 50% a 10% el arancel al acero rumbo a la ronda del T-MEC de septiembre.

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Dos: la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, notificó por carta a la presidenta Claudia Sheinbaum la reapertura de la frontera al ganado mexicano a partir del 24 de agosto, por el puerto de Douglas, Arizona. Esta medida llega tras un año de plan de acción conjunto contra la plaga, un avance que rara vez se menciona en los discursos oficiales.

Seguridad: captura de El R1 y cooperación reconocida

Tres: la captura de El R1, presunto autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo, fue celebrada públicamente por el embajador Ronald Johnson y por la DEA como resultado de la cooperación en seguridad. Esa cooperación se formalizó en 2025 con un entendimiento bilateral y un grupo de implementación permanente. El reconocimiento llegó en las mismas semanas en que ambos gobiernos discutían públicamente por el avión que trasladó a Zambada, lo que evidencia una separación clara entre el ruido político y el trabajo real.

Cuatro: los dos países acaban de organizar juntos, con Canadá, el Mundial más grande de la historia, con millones de personas cruzando esa frontera supuestamente en llamas. La seguridad fronteriza, criticada en los discursos, demostró capacidad de gestión conjunta a gran escala.

Interdependencia compleja: la relación real va por otros canales

Robert Keohane y Joseph Nye llamaron a esto interdependencia compleja: relaciones que fluyen por múltiples canales —aduanas, sanidades, fiscalías, ejércitos, gobernadores— que operan todos los días por debajo del canal presidencial. Esos canales no tuitean. Por eso no se ven en las redes ni aparecen en los noticieros, y por eso las redes y los noticieros son malas guías para entender la relación.

¿A quién sirve entonces la retórica incendiaria? A los tableros domésticos de ambos lados: en Estados Unidos moviliza votantes y sirve para desplegar una nueva política hemisférica dictada desde la llamada Doctrina Donroe; en México, galvaniza a la base de apoyo, genera aprobación presidencial y eventualmente también puede servir electoralmente. Es un género distinto: comunicación política, no política exterior.

Matices: la retórica también produce hechos

Sería deshonesto no matizar. Distinguir retórica de hechos no es declarar inofensiva a la retórica: cuando escala, produce hechos. Los aranceles al acero y a los autos siguen vigentes, y la reapertura ganadera es condicional y reversible. La cooperación discreta, además, tiene un costo democrático: lo que se acuerda en silencio tampoco puede ser escrutado por los ciudadanos de ninguno de los dos países.

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Pero la brújula queda clara. Cuando el ruido bilateral vuelva a subir —y volverá a subir, porque los dos tableros domésticos lo exigen—, conviene preguntarse qué están haciendo los gobiernos, no qué están diciendo sus presidentes. En Chiapas, mientras tanto, millones de moscas estériles suben a los aviones sin saber que son diplomáticas. Son la mejor metáfora disponible: la relación entre México y Estados Unidos no se sostiene en los micrófonos; se sostiene en el aire, todos los días, en silencio.