Hace nueve años, en octubre de 2017, Margarita Zavala renunció al PAN en uno de los momentos más críticos del partido, que un año después sufriría una derrota electoral que llevó a López Obrador al poder. En ese entonces, el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, calificó a Zavala como el “pus del PAN”, una expresión que el periodista Jorge Fernández Menéndez calificó como “detestable y de una brutal misoginia”. Ruffo, quien fue el primer gobernador de oposición en el país gracias a un acuerdo entre Salinas y el PAN, dilapidó su mandato y, según Fernández Menéndez, permitió que su hermano Claudio y otros allegados entregaran el control de Baja California al cártel de los Arellano Félix.
El gobierno de Ruffo: un desastre en seguridad
Fernández Menéndez sostiene que el gobierno de Ruffo fue un desastre y que durante su gestión el control de los Arellano Félix alcanzó niveles vergonzosos, incluso de abierta complicidad con algunos personajes. Los ataques de Ruffo contra otros panistas, como Margarita Zavala y Felipe Calderón, así como contra los senadores rebeldes de su propio partido, demostraron su baja catadura política y moral. Ese texto de 2017 ha sido utilizado por el oficialismo y sus propagandistas para justificar la detención actual de Ruffo.
Detención y acusaciones sin pruebas sólidas
Ruffo está detenido y procesado por un delito de contrabando de combustible, del que es accionista de la empresa Ingemar, que tramitaba permisos para transportistas que ingresaron combustible ilegal en Baja California. Sin embargo, según Fernández Menéndez, la Fiscalía General de la República (FGR) no ha logrado sustentar pruebas sólidas y convincentes. Ruffo es accionista, no operador; el combustible ilegal fue introducido por una empresa de transportes a la que Ingemar solo tramitaba permisos. No hay detenidos de importancia en la trama, pero Ruffo —que se había presentado voluntariamente a declarar hace más de un año— fue enviado al penal de alta seguridad del Altiplano.
Justicia selectiva en México
Fernández Menéndez afirma que este es un caso de justicia selectiva. La conjura criminal que se atribuye a Ruffo no se compara con la que se ve todos los días en Tamaulipas, tramada desde los más altos niveles políticos del gobierno de López Obrador. Menciona a figuras como el almirante Rafael Ojeda (exsecretario de Marina), el asesinado empresario Sergio Carmona, el exvocero Jesús Ramírez, el exdirigente de Morena Mario Delgado, el gobernador Américo Villarreal, funcionarios de Aduanas, dos hijos del expresidente López Obrador, Adán Augusto López y el esquema criminal ligado a La Barredora. Ninguno ha sido llamado siquiera a declarar.
Caso de la refinería clandestina en Reynosa
Esta semana se descubrió en Reynosa una refinería “clandestina” con casi cuatro millones de litros de combustible ilegal, almacenados en diez grandes tanques. Para transportar ese combustible se hubieran necesitado unos cien camiones de máxima capacidad. En el operativo no se detuvo a nadie, ni siquiera a personal de vigilancia. Tampoco se investigó a propietarios, operadores, clientes o cómplices en el gobierno. “Todos los involucrados en el tráfico de combustible en Tamaulipas son de Morena”, subraya Fernández Menéndez.
Incendios en Matamoros y la declaración de Stephen Miller
Ayer, en Matamoros, 57 camionetas repartidoras de la empresa estadounidense Pepsico fueron incendiadas como represalia por el no pago de extorsiones. Los empresarios locales habían demandado medidas contra las extorsiones, pero no fueron escuchados. Fernández Menéndez concluye que “es lamentable aceptarlo, pero el subjefe de gabinete de Trump en la Casa Blanca, Stephen Miller, tiene razón: el sistema político no funciona porque está cooptado por el crimen organizado; y la justicia está al servicio de grupos de poder que la hacen inoperante y selectiva”. Ruffo fue incapaz como gobernador y negligente con el crimen, pero ahora es una víctima del poder. “Una cosa no descalifica a la otra”.



