España y su progresismo: entre la debilidad y la amenaza marroquí
España y el progresismo: debilidad ante Marruecos

La reciente invasión de Ceuta no fue una casualidad, sino la consecuencia de la debilidad del gobierno de Pedro Sánchez, según el analista Luis F. Lozano Olivares. En su columna “España y el progresismo”, el autor sostiene que el actual presidente ha desmantelado las herramientas que durante décadas protegieron a España frente a Marruecos, al alejarse de la OTAN y de Estados Unidos.

El análisis dibuja un contraste entre la firmeza histórica de las administraciones anteriores –desde Felipe González hasta José María Aznar– y la política contemporánea de Sánchez, orientada, según el autor, a la supervivencia partidista y al aplauso de las tribunas de izquierda.

La hispanidad y el mito colonial

“España no fue colonialista, lo que encontró lo absorbió como propio y lo hizo suyo”. Con esta contundente afirmación, Lozano Olivares responde a las críticas sobre el pasado español en América. Para él, las leyendas del robo del oro y otras fantasías, difundidas por el mundo anglosajón y repetidas por los españoles que se independizaron, no se sostienen. Las ciudades históricas de Hispanoamérica son, en cambio, el reflejo de la voluntad de España de recrear su propia imagen.

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El autor recuerda también la condición guerrera del país: Roma necesitó dos siglos para dominar Hispania, y los enemigos de España siempre han temido su bravura. Sin embargo, ese espíritu combativo se tuerce en tiempos de paz. “El único problema real y vigente que tiene España es que cuando no tiene un enemigo externo, siempre lo busca dentro”, escribe. La composición actual del Congreso es, según Lozano Olivares, una reproducción de la España anterior a la Guerra Civil, con las mismas fobias y vicios, aunque sin el falangismo puro que no está representado formalmente (menciona a Núcleo Nacional como corriente residual).

El progresismo con orden y equilibrio

La España contemporánea ha sido progresista desde la Transición, pero un progresismo útil necesita instituciones fuertes, contrapesos, economía de mercado y orden. Lozano Olivares asegura que esas premisas estuvieron presentes bajo Felipe González, cuyo gobierno logró integrar a España en la Unión Europea y en la OTAN. La pertenencia a la Alianza Atlántica, en particular, dio a España un asiento junto a sus adversarios históricos y le permitió encarar a nuevas amenazas.

Ese nuevo adversario es Marruecos. El columnista dice que España siempre mantuvo la fuerza para contener al reino alauita y para impedir que las armas de Estados Unidos a Marruecos se dirigieran contra Ceuta y Melilla. Marruecos, que no existía como nación cuando esas ciudades ya eran españolas, no ha dejado de reclamarlas.

La escalada de Marruecos en la historia reciente

El punto culminante de la presión marroquí ocurrió el 6 de noviembre de 1975, cuando el rey Hasán lanzó la Marcha Verde sobre el Sáhara español, aprovechando la agonía de Franco y la incertidumbre de la Transición. España cedió ante una movilización civil que funcionó como una guerra híbrida. Años después, con Aznar, Marruecos tomó el Islote Perejil, y la respuesta fue el desalojo militar con apoyo de la OTAN. Con Zapatero, el buenismo alcanzó su cénit con la Alianza de Civilizaciones, una iniciativa que, para el autor, ignoraba diez mil años de historia.

Sánchez y el desmantelamiento de la posición española

Pedro Sánchez representa, según Lozano, un cambio radical. Por pura supervivencia política, el presidente español ha dejado de pagar sus compromisos con la OTAN, ha limitado el uso de las bases estadounidenses en suelo español y ha chocado con media Europa por su política migratoria, que incluye la legalización de más de un millón de personas con libre circulación en el espacio Schengen.

Para el columnista, todo esto envía un mensaje de debilidad al rey Mohamed. “¿Qué está viendo el rey Mohamed?”, se pregunta. La respuesta implícita es que ve un país vulnerable, sin la vieja ferocidad, y en un mal momento: “Qué mal momento de estar tan débil gracias a Sánchez”.

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