Durante meses, Diego se levantaba a las 4:30 de la mañana en Ixtlahuaca de Rayón, Estado de México, para viajar a la Ciudad de México y tomar un curso de preparación. Su meta: ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin embargo, al publicarse los resultados del primer examen de admisión completamente en línea, su sueño se desvaneció: su evaluación apareció como cancelada sin mediar explicación alguna.
El joven, de quien se omite el apellido por solicitud, invirtió horas de traslado, desvelos y recursos económicos en transporte para prepararse. “Sentí que todo mi esfuerzo se fue en balde. Todo lo que estudié, todo lo que me esforcé, todo lo que económicamente también se gastó, porque los pasajes no son accesibles”, relató.
Cancelación sin fundamento
Diego asegura que no recibió notificación alguna con la fundamentación técnica de la cancelación ni una vía para aclarar su situación. “Yo venía desde Ixtlahuaca de Rayón, tomé un curso aquí en la Ciudad de México porque allá mis posibilidades de prepararme eran más limitadas. No se me hace justo que me tachen de tranza o de una cancelación sin ningún motivo y sin ninguna circunstancia”, expresó.
El aspirante forma parte de un grupo de estudiantes que cuestionan las condiciones del primer proceso de admisión a licenciatura aplicado completamente en línea por la UNAM, el cual según datos oficiales recibió más de 240,000 solicitudes para alrededor de 20,000 lugares. La Universidad no ha detallado cuántos exámenes fueron cancelados ni las razones.
Petición de examen presencial
Ante la incertidumbre, Diego se sumó a la petición de que la evaluación pueda repetirse de manera presencial si existen elementos que pongan en duda la certeza de los resultados. “Yo sí quiero volverlo a hacer. Todos aquí nos hemos preparado para volverlo a hacer”, afirmó.
El joven rechazó que su petición busque un beneficio adicional. Insistió en que quienes piden una nueva aplicación no aspiran a un ingreso automático. “Es justa nuestra petición porque si no, no pediríamos que fuera otra vez, pero presencial”, dijo.
Para Diego, ingresar a la UNAM representa una meta construida con meses de sacrificio. “Mi sueño era entrar a esta Universidad y lo sigue siendo porque sé que es una escuela que tiene prestigio y no se me hace justo que así dejen afuera a personas que de verdad se quieren esmerar y estudiar”, manifestó.
Incertidumbre y falta de transparencia
El caso de Diego no es aislado. Diversos aspirantes han expresado en redes sociales su desconcierto ante cancelaciones sin explicación. La UNAM, por su parte, ha señalado que revisa las incidencias del proceso, pero no ha dado a conocer los criterios específicos que llevaron a invalidar algunos exámenes.
Mientras tanto, Diego espera que su caso sea revisado y que la Universidad ofrezca una solución. La discusión, subraya, no se trata de obtener un lugar sin examen, sino de recuperar la posibilidad de competir en igualdad de condiciones.



