La población indígena de la Sierra Madre Occidental de Nayarit denunció que, con la llegada de la temporada de lluvias, se enfrentan a una situación de vulnerabilidad extrema. Bajo la gestión del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, cerca de 20 mil personas en el municipio de El Nayar enfrentan un aislamiento crítico, sin que las medidas implementadas hasta ahora logren mitigar el rezago histórico que aqueja a la región.
Falta de mantenimiento en caminos y carreteras
Los problemas de infraestructura, señalan, se han vuelto insostenibles debido a la falta de mantenimiento en los caminos y carreteras de terracería, sumada a la ausencia de puentes vehiculares que deja a las comunidades a merced del desbordamiento de ríos y arroyos en la Sierra Madre Occidental. Puntos críticos como Las Ajuntas, la ruta Naranjito del Copal - Guaynamota, Zoquipan, Dolores, Lindavista, San Francisco y Santa Teresa carecen de pasos seguros, lo que impide el tránsito y pone en riesgo a quienes intentan cruzar cuando las corrientes crecen.
Consecuencias devastadoras para la población
Las consecuencias de este abandono, han mencionado, son directas y devastadoras: el acceso a servicios básicos de salud se ha vuelto casi imposible, el suministro de alimentos es irregular y la asistencia a clases se ha visto interrumpida. Además, el riesgo de accidentes es una constante; recientemente se reportó el vuelco de un camión en la zona de Santa Teresa, un hecho que, aunque no dejó víctimas fatales gracias a las precauciones de los habitantes, mantiene preocupada a la población ante la inseguridad de las rutas actuales.
Respuesta insuficiente del gobierno
A pesar de las constantes peticiones de los habitantes para unir esfuerzos y recursos que garanticen la seguridad y el bienestar en la región, la respuesta del gobierno actual es calificada como insuficiente. Para Manuel Rivera Taizán, presidente del Movimiento Indígena Popular en Nayarit, la magnitud de la crisis supera por mucho las acciones lentas y limitadas que se han tomado, dejando a la mitad de la población de El Nayar en un estado de indefensión ante la naturaleza y la burocracia.



