Un presunto caso de abuso sexual contra una perrita comunitaria en el fraccionamiento Vergel 65, al oriente de Mérida, Yucatán, ha desatado la indignación de vecinos y activistas. Los hechos ocurrieron el pasado fin de semana, cuando el animal, bautizado como Kirai por los rescatistas, se recuperaba de una cirugía de esterilización en el domicilio de un hombre identificado como Elías. Vecinos aseguran haberlo sorprendido agrediendo sexualmente a la perrita en más de una ocasión.
Rescatistas relatan los hechos
Alejandra Noh, rescatista involucrada en el caso, explicó: “Kirai era una perrita comunitaria; de hecho, no tenía nombre, nosotros le pusimos Kirai. Una vecina del fraccionamiento, que siempre nos ayuda con otros perritos, decidió esterilizarla porque había tenido cachorros y quería detener ese ciclo de abandono. Como necesitaba un lugar para pasar su recuperación, le pidió ayuda a un vecino, que es este señor, y fue justamente ahí donde ocurrió lo que está comentando la vecina”.
La situación se descubrió cuando una vecina observó a través de una toma de agua que daba a la sala de la casa. “Había mucho silencio y fue cuando ella decidió asomarse. La casa tenía láminas en las rejas que impedían ver hacia adentro, así que observó por la toma de agua que daba a la sala y ahí, junto con otra vecina, vio lo que estaba sucediendo. Entraron en shock y se alteraron. Después salió otro vecino, quien fue el que confrontó al señor Elías. A nosotras, como mujeres, nos dio temor acercarnos. El vecino fue quien le reclamó y él respondió: ‘Pues es que me dio ganas’”, relató Noh.
Indignación vecinal y acción legal
Tras los hechos, un grupo de vecinos y activistas acudió al domicilio del presunto agresor para exigir justicia. La ira colectiva llevó a derribar el portón del inmueble, aunque el hombre no fue detenido en ese momento. Kirai fue trasladada de inmediato a un hospital veterinario para recibir atención médica y una valoración especializada por el presunto abuso.
Las autoridades municipales confirmaron que el caso ya fue turnado a la Fiscalía General del Estado, ya que en Yucatán los actos de crueldad y abuso sexual contra animales son considerados delitos. Raúl Escalante, Director de Bienestar Animal municipal, declaró: “Desde el momento en que nos comunicamos con la Fiscalía, ellos ya contaban con una denuncia realizada mediante una llamada telefónica. Nosotros nos pusimos a su disposición para coadyuvar en todo lo que sea necesario. Recordemos que el abuso sexual contra un animal es un acto de crueldad animal y está penado por la ley”.
Posibles sanciones según la ley
De acuerdo con la legislación vigente en Yucatán, el presunto responsable podría enfrentar sanciones económicas y una pena de prisión de uno a cinco años si es declarado culpable. Las investigaciones continúan, y se espera que la Fiscalía recabe más pruebas para determinar la responsabilidad del sujeto. Este caso ha renovado el llamado de activistas a fortalecer las penas contra el maltrato animal en el estado.



