La justicia en Jalisco ha emitido una sentencia firme contra Rosa Isela "N", quien fue condenada a 40 años de prisión por la responsabilidad en la muerte de su propia hija. La autoridad judicial también ordenó que la sentenciada pague una reparación del daño e indemnización por la cantidad de 439 mil 612 pesos. Este fallo cierra un caso que conmocionó a la comunidad tras el descubrimiento del cuerpo de la menor en condiciones precarias.
Descubrimiento del cuerpo y origen de la investigación
Los hechos que derivaron en esta condena tuvieron su punto de partida el 23 de diciembre de 2020, cuando se reportó al Ministerio Público el hallazgo del cuerpo sin vida de una niña. El cadáver fue localizado dentro de una bolsa de plástico, ubicada en un lote baldío situado a un costado de la colonia Lomas del Aeropuerto, en el municipio de El Salto.
Al momento de su localización, los peritos determinaron que la víctima presentaba una evolución cadavérica de aproximadamente un mes, lo que situaría el fallecimiento en noviembre de ese año. Desde el primer instante, el personal adscrito a la Vicefiscalía en Investigación Regional inició el proceso ministerial correspondiente para esclarecer las circunstancias del deceso.
Avances forenses y confesión clave
La labor de las Policías de Investigación fue fundamental para identificar a la responsable. Mediante entrevistas con vecinos de la zona, se estableció que la niña padecía una discapacidad y requería cuidados especiales. Asimismo, se confirmó que habitaba en un domicilio ubicado a espaldas del lugar donde se encontró el cuerpo.
Un elemento determinante en la investigación surgió cuando se detectó que Rosa Isela ya había sido vinculada a proceso previamente por el delito de maltrato infantil en perjuicio de otro de sus hijos. La mujer se encontraba recluida en un centro penal desde enero de 2021. Ante esta situación, el Ministerio Público coordinó la obtención de pruebas genéticas para confirmar la identidad de la víctima.
Las confrontas de ADN realizadas por peritos especializados confirmaron científicamente el vínculo filial entre Rosa Isela y la niña fallecida. Esta prueba científica consolidó la hipótesis de trabajo de la fiscalía. Paralelamente, durante febrero de 2021, se incorporaron testimonios clave que detallaron los movimientos de la imputada.
Detalles de la confesión y resolución judicial
Según se desprende de las indagatorias, durante una visita realizada al reclusorio donde estaba presa Rosa Isela, la ahora sentenciada confesó haber dejado a la niña a la intemperie durante la noche en la cochera de su finca. Al percatarse por la mañana de que la menor no contaba con signos vitales, procedió a envolverla en una cobija, introducirla en una bolsa y deshacerse del cuerpo en el terreno baldío.
Tras evaluar de forma integral todas las pruebas presentadas por la representación social, incluyendo las evidencias físicas, las pruebas de ADN y la confesión obtenida, la autoridad judicial dictó la pena privativa de la libertad de 40 años. Además, se fijó el monto económico de reparación del daño que debe cubrir la condenada.
Este caso resalta la importancia de la coordinación interinstitucional en la investigación de delitos contra la vida y la integridad de menores con discapacidad. La sentencia establece un precedente legal claro sobre la responsabilidad penal por homicidio y abandono de cuerpo, asegurando que la justicia sea restituida mediante la imposición de la pena correspondiente y la indemnización económica a los familiares o instituciones encargadas de la tutela.



