La Fiscalía General de la República (FGR) logró obtener una orden de prisión preventiva contra Ángel Aguirre Rivero, expresidente estatal de Guerrero. Esta medida cautelar se emite en el marco de las investigaciones sobre la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural "Raúl Isidro Burgos" de Ayotzinapa. La autoridad federal sostiene que cuenta con elementos de prueba que vinculan al exmandatario con el presunto encubrimiento de evidencias fundamentales relacionadas con este crimen de lesa humanidad.
Nueva imputación y solicitud de prisión
Durante la audiencia inicial celebrada ante el juez de control, la representación social de la FGR formuló la imputación formal contra Aguirre Rivero. Los cargos derivados incluyen delitos contra la administración de justicia y desaparición forzada de personas. El Ministerio Público adscrito a la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinape solicitó expresamente la vinculación a proceso del exgobernador, argumentando la existencia de riesgos procesales que justifican su detención inmediata.
No obstante, el equipo defensivo del exmandatario ejerció su derecho constitucional al solicitar la duplicidad del término legal establecido para presentar sus argumentos y pruebas. Debido a esta petición, el juez no resolvió de inmediato sobre la procedencia de la vinculación definitiva, dejando pendiente la determinación jurídica final hasta que concluya el plazo adicional solicitado por la defensa.
Revisión integral de las actuaciones
La decisión de la FGR deriva de un nuevo análisis exhaustivo de las actuaciones y los elementos acumulados durante la investigación, la cual tiene como antecedente central los hechos ocurridos en septiembre de 2014. Este proceso de revisión no ha sido realizado de manera aislada; participa en él un conjunto de instituciones federales y estatales diseñadas para abordar la complejidad del caso.
Entre los organismos involucrados en esta nueva etapa figuran la propia FGR, la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (COVAJ), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Agencia de Investigación Criminal (AIC). Asimismo, se prevé la incorporación técnica del Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN) para fortalecer los aspectos forenses de la investigación.
Instrucciones para ocultar evidencias
Según lo detallado por la Fiscalía, el nuevo análisis permitió establecer líneas de investigación específicas centradas en el presunto ocultamiento de evidencias que podrían arrojar luz sobre el paradero de los 43 normalistas. La FGR asegura contar con datos probatorios que indican que, cuando Aguirre Rivero dirigía el gobierno guerrerense, giró instrucciones directas hacia mandos estatales para ocultar y destruir pruebas clave.
Se señala que funcionarios de alto nivel de la estructura del Poder Ejecutivo estatal habrían participado en estas acciones. Un elemento concreto investigado es la desaparición u ocultamiento de grabaciones audiovisuales vinculadas con los hechos violentos. La institución federal enfatiza que esta conducta no debe interpretarse como una omisión administrativa o un error técnico, sino como una operación deliberada destinada a entorpecer el esclarecimiento de los hechos.
El juez de control será la autoridad competente para determinar, una vez que se agote el plazo constitucional solicitado por la defensa, si los datos presentados por el Ministerio Público son suficientes para proceder con la vinculación a proceso formal del exgobernador. La FGR reiteró que mantiene abiertas todas las vías de investigación, continuará revisando actuaciones ministeriales y explorando nuevas líneas de indagación para determinar responsabilidades penales y avanzar en el esclarecimiento total del caso Ayotzinapa.



