El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, criticó este miércoles los cambios en el calendario de vacunación impulsados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al precisar que no se alinean con la evidencia científica. La postura del máximo representante de la OMS se da después de que Trump aprobara una orden que insta a los estados de EEUU a inmunizar a los niños contra 11 enfermedades, siete menos que las recomendadas por sus Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
La OMS cuestiona los cambios en la política de inmunización
“La OMS está preocupada porque los cambios en la política de inmunización en EEUU no están alineados con la mejor ciencia”, aseveró en rueda de prensa Adhanom Ghebreyesus, quien resaltó que las vacunas son una de las herramientas “más poderosas” para proteger a los niños. En este sentido, refirió que la evidencia recopilada durante décadas, continuamente revisada, respalda la eficacia de las vacunas.
“Décadas de evidencia han demostrado cuándo los niños son más vulnerables a las enfermedades, cuándo las vacunas proporcionan la protección más fuerte, cuántas dosis son necesarias y qué vacunas pueden administrarse de manera segura juntas”, detalló. Después, enfatizó que la evidencia actual “es inequívoca” y confirma que todas las vacunas, también la triple vírica, son seguras y no causan autismo.
Riesgos de retrasar o separar las vacunas
En esta línea, apuntó que retrasar las vacunas o separar las dosis innecesariamente “no hace que la vacunación sea más segura y puede dejar a los niños desprotegidos”. “La política de vacunación debe guiarse por una revisión rigurosa, independiente y transparente de la mejor ciencia disponible, y no por influencias políticas”, finalizó.
El debate se produce en un contexto de cambios en la política sanitaria estadounidense. En diciembre de 2025, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) anunció una revisión del calendario de vacunación infantil recomendado a nivel federal, con el argumento de alinearlo con prácticas de otros países y con nueva evidencia científica. El cambio no equivale a prohibir las vacunas: en Estados Unidos, los estados conservan amplias facultades para establecer los requisitos de vacunación escolar.
Controversia en torno a la vacuna triple vírica y el repunte del sarampión
La controversia también alcanza a la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola, MMR). La afirmación de que las vacunas causan autismo ha sido descartada por décadas de investigación epidemiológica. La OMS, los CDC y otras autoridades sanitarias internacionales mantienen que no existe evidencia de una relación causal entre la vacunación y el autismo.
El asunto adquiere especial relevancia ante el repunte de enfermedades prevenibles. Durante 2025 y 2026, Estados Unidos registró nuevos brotes de sarampión, una enfermedad altamente contagiosa cuya transmisión puede interrumpirse cuando la cobertura de vacunación es suficientemente elevada. La situación ha reforzado el debate sobre el riesgo que supone reducir o retrasar la inmunización infantil.
Diferencias entre estados y posibles implicaciones
Las recomendaciones de vacunación en Estados Unidos tienen además una dimensión institucional: el calendario federal elaborado por los CDC sirve como referencia para médicos, aseguradoras y programas públicos, pero no constituye por sí mismo una obligación nacional. Por ello, cualquier modificación federal puede traducirse en diferencias entre estados respecto de las vacunas requeridas para asistir a las escuelas.
La OMS continuará monitoreando la situación y reitera su llamado a que las decisiones de salud pública se fundamenten en la evidencia científica disponible, a fin de garantizar la protección de la niñez ante enfermedades prevenibles.



