En México, la Fuerza Especial de Reacción Inmediata (FERI) es una unidad de élite que enfrenta los escenarios más complejos contra el crimen organizado. Su entrenamiento extremo incluye simulaciones de alto riesgo, como rehenes, emboscadas y fuego cruzado, para actuar sin margen de error en operaciones reales.
Antes de salir a una misión, los elementos pasan por más de 120 escenarios distintos que replican situaciones reales. El adiestramiento inicia con armas cortas, como la pistola 9 milímetros, y avanza al uso de fusiles 5.56 milímetros, que implican mayor potencia y menor margen de error.
Según el teniente coronel Manuel Hernández, el entrenamiento comienza en entornos controlados con apoyo tecnológico, pero escala rápidamente a escenarios de alta presión. Los elementos practican intervenciones en inmuebles, manejo de ángulos, entradas tácticas y respuesta ante agresiones armadas.
La unidad opera tanto en tierra como en aire, participando en operativos contra grupos delictivos en distintas regiones del país. El entrenamiento constante busca neutralizar amenazas y proteger a la población.



