Un aniversario histórico
Hace una semana se cumplieron 250 años de la independencia de Estados Unidos, un país que pasó de ser trece colonias en el noreste a la economía más grande del mundo, principal potencia militar y dueño de la moneda más utilizada globalmente. Guillermo Zamarripa, de convicción liberal, reflexiona sobre las lecciones que México puede extraer de este proceso.
Geografía: el primer factor
El primer factor que explica el éxito estadounidense es la geografía. A diferencia de Europa, donde los conflictos armados han sido constantes, América no ha tenido guerras entre sus grandes naciones. Estados Unidos nunca pensó invadir Argentina, mientras que Francia guerreó con Inglaterra y Rusia. La forma del continente americano, no las personas, explica esta diferencia. Además, la expansión territorial hacia el oeste le dio dos costas, y mediante la guerra con México y la compra de Luisiana y Alaska, consolidó su territorio.
Instituciones inclusivas
El segundo factor es el diseño institucional innovador plasmado en la Declaración de Independencia. Se estableció la igualdad y derechos inalienables, aunque se mantuvo la esclavitud. Se optó por una república con división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y un sistema de pesos y contrapesos, limitando el poder del Estado en favor de los privados. El federalismo permitió que la actividad económica se dispersara entre los estados, y la federación asumió las deudas estatales imponiendo candados al endeudamiento. Estas instituciones inclusivas, no extractivas, promovieron el desarrollo.
Innovación y conocimiento
El tercer factor es la innovación. Estados Unidos adoptó la Revolución Industrial inglesa y la adaptó a su vasto territorio mediante ferrocarril, telégrafo y teléfono. Entendió que la innovación requiere conocimiento, por lo que apoyó la educación y creó universidades de élite. La aplicación práctica de ideas, como la línea de producción de Henry Ford y el uso de electricidad en fábricas, impulsó su economía.
Lecciones para México
México puede aprender de esta narrativa: aprovechar su geografía, promover instituciones inclusivas y no extractivas, y apostar por la educación como base de la innovación.



