El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia el 10 de agosto dejó al menos 132 muertos y más de 570 heridos, según la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales). El epicentro se ubicó en San José del Palmar, Chocó, y la región más afectada es Quibdó, donde los habitantes relatan su desesperación: “Se cayó todo, estamos en la calle”.
Balance de víctimas y daños en el país
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó que el sismo ocurrió a las 07:34 hora local, con una profundidad de 82 kilómetros. Abelardo de la Espriella, en su tercer día de mandato, informó que “a las 12:30 teníamos 111 fallecidos, 87 heridos, 1,575 viviendas averiadas, 37 completamente destruidas, 61 edificios colapsados, 18 centros de salud y 52 centros educativos averiados”. Posteriormente, Asocapitales elevó la cifra a 132 muertos y más de 570 heridos.
El presidente declaró el “desastre nacional” y señaló que los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago, Cali y Buenaventura tienen daños que impiden las operaciones comerciales. Las labores de búsqueda y rescate continúan, y el jefe de Estado enfatizó: “Lo primero es el rescate de las personas que se encuentran bajo los escombros”.
Testimonios desde Quibdó: “Estamos en la calle”
Filadelfia, residente de Quibdó, contó a France 24 en Español: “Muchas personas estamos en la calle. Se cayó todo, se llevó todo, todo se perdió”. Ella, junto a sus familiares adultos y siete menores de entre 9 meses y 17 años, no pueden regresar a sus casas porque el terremoto partió una pared y dañó la estructura, así como la nevera, la cama, la lavadora y el televisor. “Somos madres cabeza de hogar, sin marido. Somos mujeres luchadoras y nos pasó algo muy duro”, agregó.
La escasa señal de internet solo le permite enviar notas de voz por WhatsApp para pedir ayuda: “Necesitamos que se reporte aquí porque en Quibdó hubo muchos desastres. Estuvo muy duro el terremoto. Mucha gente perdió su vivienda, otros perdieron a sus seres queridos”. Su hija menor, Valentina, tiene 10 años; el mayor, Alexis, de 17, es discapacitado. Filadelfia expresó: “Imagínense, una madre con niños chiquitos. Son menores de edad, imaginen la situación que estoy viviendo en estos momentos, algo horrible”.
El monseñor Juan Carlos Barreto, presidente del Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombiana, señaló a France 24: “Sabemos que hubo edificaciones que cayeron, hay personas fallecidas y se está haciendo un mapeo en algunos municipios fuera de Quibdó, pero los históricos problemas de comunicación que afectan al Chocó hacen que la información no sea tan ágil”.
Unión Panamericana: 120 viviendas colapsadas y municipios desconectados
El municipio Unión Panamericana, también en Chocó, está sin suministro eléctrico. El alcalde Geyson Copete, desde una estación de servicio con planta de energía y internet satelital Starlink, construye un “puesto de mando para atender todo”. Reportó a France 24: “Somos un municipio que nunca había sufrido una situación de estas. Tuvimos una pérdida de vidas humanas, de tres personas, en un corregimiento llamado La Y”. Las víctimas incluyen a dos mujeres que fallecieron en una vivienda y un hombre que murió esperando la apertura de una tienda de pollo. Las autoridades no han podido identificarlas, pero esperan encontrar “algún bolso” en los escombros.
Una señora herida fue trasladada a Quibdó, y el alcalde dice que está estable, pero lleva cuatro horas sin comunicación con su familia debido a la falta de conectividad. En cuanto a la infraestructura, Copete detalló: “Hemos tenido una destrucción de vivienda a nivel horizontal en todos los corregimientos” y “tenemos más de 120 viviendas colapsadas”. La gente logró salir cuando comenzó el sismo. Muchos afectados están resguardados en casas de amigos y familiares, gracias a la “costumbre de familiaridad” del municipio.
Las necesidades inmediatas son alimentos no perecederos, frazadas, sábanas y cobijas. Para reparar las viviendas, se requiere un diagnóstico y análisis de la ayuda gubernamental. Unión Panamericana es el único municipio que conecta Antioquia y Risaralda, y tiene acceso a los tres ríos más importantes del departamento. “Somos el eje principal del Chocó”, afirmó el alcalde. Aunque es un municipio “netamente minero”, Copete destacó que no hay asentamiento de grupos armados ilegales: “Aquí solamente a veces tenemos a esos que vienen como a cobrar vacuna (extorsiones) y a joder en las tiendas”.
Copete resaltó la solidaridad de la comunidad: “Hoy vemos esa solidaridad de la familia, de la gente que viene y abraza a la familia, a los conocidos, a la gente damnificada, y le genera ese respaldo, así sea con un abrazo”. El monseñor Barreto añadió: “El departamento del Chocó ha vivido históricamente una situación de marginalidad y exclusión. Es un momento en el que tenemos que apoyar todos y hacer lo posible para que se pueda ofrecer el apoyo necesario”.
Las autoridades continúan con las labores de búsqueda y rescate, mientras las comunidades del Chocó esperan asistencia estatal para enfrentar la emergencia, con problemas de comunicación que dificultan la evaluación completa de los daños en los municipios más remotos.



