La guerra civil siria, que estalló en 2011, se ha convertido en una de las peores catástrofes humanitarias de la región en décadas. Según datos recopilados por diversas fuentes, el conflicto ha dejado medio millón de muertos, cinco millones de desplazados forzados a la condición de refugiados y una destrucción interna que ha reducido al país a escombros. Las cifras económicas reflejan el colapso: el PIB per cápita, que al inicio de la guerra era de 1,550 dólares, cayó a 672 dólares en 2022. La tasa de educación primaria completa, que alcanzaba casi el 100% en 2011, se desplomó al 62% en 2023. El desempleo, que durante años se mantuvo en torno al 13%, hoy ronda el 60%. La libra siria se ha devaluado de manera galopante, llegando a 14,000 libras por dólar, lo que ha erosionado el poder adquisitivo de la población, mientras que las tarifas eléctricas se han disparado.
Reformas económicas del nuevo gobierno
A pesar de la desconfianza que aún prevalece hacia el nuevo gobierno encabezado por el presidente Ahmed al-Sharaa, instalado hace un año y medio tras el derrocamiento del régimen de los Assad, se han registrado iniciativas para aliviar la situación crítica de la población. Con el objetivo de emprender una reforma económica que restaure la confianza popular, al-Sharaa ha comenzado por eliminar ceros a la moneda para facilitar las transacciones. Además, ha emitido decretos para aumentar los salarios de los trabajadores del sector público, ha implementado una reforma fiscal que exime a las capas más vulnerables de la población y ha eliminado impuestos al consumo de productos básicos como alimentos, medicinas y servicios educativos. También ha incrementado en un 30% las pensiones dentro del sector público.
Sin embargo, esta intervención estatal en la economía conlleva el riesgo de generar un endeudamiento insostenible a mediano plazo. Por ello, resulta imperativo contar con apoyos internacionales e inversiones productivas para enderezar el rumbo del país. Según estimaciones del Banco Mundial en octubre pasado, el costo de la reconstrucción de Siria asciende a la estratosférica cifra de 216 mil millones de dólares.
Relaciones diplomáticas y avances recientes
Las relaciones diplomáticas del régimen de al-Sharaa parecen desarrollarse en buenos términos con los países árabes del Golfo, Estados Unidos, Europa y Turquía. Estas naciones han expresado su disposición a invertir recursos y respaldar los esfuerzos de reconstrucción. La reciente visita oficial del presidente francés Emmanuel Macron a Siria constituyó una muestra de la voluntad internacional de contribuir a la estabilización del país y evitar que siga siendo un foco de conflicto regional.
En mayo pasado se registraron tres avances importantes: la Unión Europea decidió reanudar las relaciones comerciales con Siria; Visa y MasterCard autorizaron el uso de sus tarjetas de crédito en el país; y el ministro de finanzas sirio sostuvo una reunión a puerta cerrada con sus homólogos del G7 para analizar las posibilidades de recuperación y reinserción de Siria en el sistema financiero global.
Desafíos persistentes
A pesar de estos avances, la realidad siria sigue siendo sumamente problemática y podría obstaculizar lo que hoy parece promisorio. La fragmentación étnica dentro del país, con conflictos no resueltos, el complejo manejo de las relaciones con sus vecinos (Turquía, Israel, Líbano, Irak y Jordania) y el carácter marcadamente islamista-religioso del régimen, que tiende a marginar a las mujeres de la esfera pública, impiden que la mitad de la población contribuya económicamente a la nación. Esto actúa en sentido contrario al objetivo de superar la crisis.
Especialmente preocupantes son los antecedentes de pertenencia al Estado Islámico (ISIS) del propio al-Sharaa y de buena parte de quienes lo acompañaron en el golpe que derrocó a Bashar al-Assad. Esto genera suspicacias bien fundadas. La confianza en que el régimen haya abandonado los principios del islam radical del que proviene es aún débil, y existe incertidumbre sobre si se está instalando una dictadura tan férrea como la anterior, aunque con otros matices. Siria ofrece hoy un panorama abierto, con luces y sombras aún en evolución.



