La Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el oficialismo, ha pospuesto hasta septiembre la votación de una reforma constitucional que busca impedir la participación de partidos opositores en las elecciones. La medida, anunciada este lunes por la copresidenta Rosario Murillo, ha provocado un amplio rechazo internacional.
Originalmente, la votación estaba prevista para principios de agosto. Sin embargo, el proceso de consulta se extenderá hasta septiembre, según explicó Murillo en declaraciones a un medio estatal. "Concluido el proceso de consulta, la comisión especial elaborará el dictamen correspondiente para su presentación ante el plenario con el objetivo de aprobar la reforma constitucional en los primeros días" de septiembre, afirmó Murillo.
La iniciativa fue expuesta este lunes al cuerpo diplomático. Las consultas incluirán a la Corte Suprema, el Ejército, la Policía, sectores empresariales, bancarios, iglesias y pueblos indígenas, mencionó la copresidenta.
Reforma impulsada por Daniel Ortega
El presidente Daniel Ortega, quien gobierna Nicaragua desde 2007, ha solicitado cambios legales para evitar que los "vendepatrias" y "golpistas" participen en los comicios, términos que utiliza para referirse a sus adversarios, a los que acusa de estar al servicio de Estados Unidos. La reforma permitiría al Consejo Supremo Electoral, controlado por el oficialismo, vetar la participación de partidos considerados afines a intereses extranjeros.
Rechazo internacional
Varios países y organismos internacionales condenaron la iniciativa. Estados Unidos advirtió que "no se quedarán de brazos cruzados" frente a lo que calificó como "dictadura", mientras que la Unión Europea exhortó al gobierno nicaragüense a convocar elecciones "de conformidad con las normas internacionales".
Nicaragua respondió tildando las críticas de "injerencistas e imperialistas". "No somos vasallos de nadie", replicó a la UE.
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que romperá relaciones diplomáticas con Nicaragua y Cuba tan pronto asuma el cargo el 7 de agosto. Afirmó que no mantendrá "vínculo alguno con tiranías".
Contexto electoral y represión de protestas
Nicaragua debía celebrar elecciones generales en noviembre de 2026, pero una profunda reforma constitucional aprobada hace un año y medio extendió el mandato presidencial de cinco a seis años, por lo que los comicios se trasladaron a noviembre de 2027.
Ortega, de 80 años, y su esposa Rosario Murillo, de 75, gobiernan con poder absoluto y un fuerte control sobre la sociedad, especialmente tras las protestas de 2018. La represión de esas movilizaciones dejó más de 300 muertos, según la ONU. La pareja presidencial considera esas protestas como un "intento de golpe de Estado" patrocinado por Estados Unidos.



